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Amor multiplicado por tres: el relato de una ibaguereña madre de trillizos

El homenaje a una mujer, quien con esfuerzo y valentía ha logrado salir adelante con sus pequeños, una de ellos, con una condición especial.
Ibagué
Autor: Redacción Ibagué
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Redacción Ibagué
Amor multiplicado por tres: el relato de una ibaguereña madre de trillizos
Foto: Fotografías suministradas

Comencé a vivir otra vida desde el momento en el que los vi"

A propósito del mes de la madre, esta ocasión es tan solo una oportunidad perfecta para narrar la historia de María Alejandra Hernández con sus pequeños trillizos: María Victoria, Jerónimo y María Isabella. 

"Cuando supimos que eran tres fue un impacto impresionante, duré 15 días en shock. Yo decía: no, no puede ser. Además, era mi primer embarazo, entonces me asustó mucho, pero Dios te da lo que sabe que puedes soportar", contó la mujer, de 29 años.

Su familia y la de su esposo estaban completamente impactados, pues aunque hay gemelos por ambas partes, ella cargaba en su interior a los primeros trillizos de sus familias.

"Hicimos mucho para que el embarazo se sostuviera hasta la semana que más se pudiera, pero infortunadamente soy muy pequeña, entonces mi cuerpo ya no aguantaba más y a las 29 semanas nacieron (siete meses)", explicó. 

El 18 de abril del 2017, a las 3:00 de la mañana, la joven rompió fuente. Así pues, con una combinación entre nervios, emoción, temor y felicidad, llegaron a la clínica para conocer a sus tres hijos. 

"Obviamente, los nervios eran impresionantes. La clínica estaba totalmente llena de mi familia y de la familia de mi esposo. Por el tema de la anestesia yo no entendí que una de las chiquitas no respiró", señaló. 

Al despertar de la anestesia, dolorida y con una gran carga emocional encima, Alejandra no pudo ver a los bebés, pues al nacer prematuros necesitaban estar en la Unidad de Cuidados Intensivos. 

"Comencé a vivir otra vida desde el momento en el que los vi. Eran tan chiquitos que parecían del tamaño de mi mano. Verlos conectados a tantos aparatos y saber que Victoria se complicó tanto. Ese momento es algo que tengo grabado en el corazón", acotó. 

María Isabella nació pesando tan solo 1.100 gramos y midiendo 34 centímetros; Jerónimo pesó 1.200 gr y midió 36 cm; y, por su parte, María Victoria pesó 1.240 y midió lo mismo que su hermano. 

"Todos nacieron bien, pero Victoria vino al mundo con una condición especial. Tuvo un derrame cerebral que le dañó gran parte de su cerebrito, entonces ella tiene parálisis cerebral, y, a pesar de eso, es el ser más maravilloso que existe en el mundo", aseguró con orgullo.  

Isabella y Jerónimo lograron salir de la UCI a los dos meses, no obstante, la otra bebé tuvo que permanecer allí durante seis meses. 

"Esta es una experiencia que uno nunca en la vida se imagina. Siempre quise un solo hijo, pero Dios quiso que fueran tres. Ellos son mi vida entera", dijo. 

"Nosotros montamos dos emprendimientos para poder pagar los tratamientos de Victoria, que son bastante caros. Uno es de desayunos sorpresa y el otro del tema de fiestas infantiles", puntualizó. 

Es así como su vida giró 180 grados, y no para mirar hacia un lado peor, sino para entenderla desde otra perspectiva. 

Los trillizos, todos con diferentes personalidades y perfectamente conectados entre sí, logran sacar la mejor versión de la joven madre cada día. 

"Puedo decir que, aunque no soy perfecta, doy todo de mí para que ellos tres estén bien", concluyó. 

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