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Dos pícaros con suerte

Primero cae un mentiroso que un cojo. Este refrán popular le cae como anillo al dedo a los cuestionados e investigados Guillermo Alfonso Jaramillo y a su compañero de andanzas, el ex gerente del Ibal Alberto Girón. La historia es la siguiente.

En octubre de 2018, en estas mismas paginas advertía en una nota titulada (Ver: Las dudas sobre el nuevo empréstito del Ibal) que la empresa insignia de nuestra ciudad estaba ad portas de adelantar una operación de crédito por $40.000 millones para financiar diferentes obras relacionadas con el acueducto complementario.

En ese entonces subrayé que las cuentas de Girón eran exóticas, irreales y que no tenían mayor sustento técnico, siendo esto solamente un chambón ejercicio de Excel que se había hecho para acomodar unas cifras y mostrar unas proyecciones inviables.

La lógica detrás de esta pintoresca proyección era más o menos la siguiente: En primer lugar, Girón mostraba que se vincularían entre octubre de 2018 y junio de 2019, 23.400 nuevos usuarios adicionales a los que mes a mes ingresan al Ibal. Nunca explicó de donde diablos iban a salir esos usuarios, y con esas estimaciones infladas, y sin un juicioso ejercicio de Diligencia Debida, algunas entidades financieras aceptaron poner la plata.

Este flojo argumento ha empezado a desmoronarse: según una fuente del Ibal, entre octubre de 2018 y junio de 2019 solo ingresaron 11.600 nuevos usuarios correspondientes al crecimiento vegetativo, es decir los que históricamente entran mes a mes. Pero de los 23.400 nuevos usuarios adicionales que imaginó Girón en su afán de engatusar a la banca y de tener la platica para contratar, no ingresó ni uno solo.

El segundo argumento que en su momento esgrimió el cuestionado Girón y que avaló su protector y presidente de la Junta Directiva, Guillermo Alfonso Jaramillo, giraba en torno al incremento de la facturación, la cual debía aumentar un 27% para alcanzar los 33 millones de metros cúbicos por año. Esto tampoco sucedió, pues la facturación de la empresa al cierre de 2018 estuvo cercana a 26 millones de metros cúbicos.

Al comparar entonces los 33 millones de metros cúbicos proyectados con lo realmente facturado, se puede decir que esa diferencia en pesos contantes y sonantes significaría un menor ingreso de entre 10 mil y 12 mil millones al año, que era justamente lo que se le había mostrado a la banca como garantía en las famosas proyecciones.

Todo esto ha resultado en la aparente desconfianza de la banca que ha exigido, tal y como lo resalta este portal (Ver: Entidades bancarias confirman dudas sobre la situación financiera del Ibal), que el Ibal constituya la pignoración de renta hasta del 150% del empréstito por $40.000.000, pues clara y tardíamente se dieron cuenta que las cuentas que garantizaban este monto no cuadraban.

Esto, además, evidenciaría el notable debilitamiento de las finanzas de la empresa. Si las cosas están tan claras y todo es un mar de transparencia, ¿por qué la banca exige ampliar el porcentaje de pignoración?

Es necesario entonces que los verdaderos responsables asuman lo suyo. En primer lugar, los bancos, que se dejaron convencer con proyecciones poco fiables y que no hicieron un ejercicio juicioso y aterrizado para evaluar el riesgo y la viabilidad de la operación.

Pero sin lugar a dudas el principal y máximo responsable de esta maniobra es el mediocre alcalde de Ibagué, pues fue él quien insistió en poner a un sujeto de las calidades de Girón al frente del Ibal, y fue él quien desde la presidencia de la Junta Directiva avaló todas estas operaciones que hoy tienen al Ibal en un punto crítico.

En conclusión, se va a terminar este lúgubre cuatrienio y no vimos ni una de las obras prometidas terminadas, pero si niveles record de endeudamiento en el Ibal y en la alcaldía de Ibagué. Quien hubiera imaginado que cuando el candidato “anticorrupción” barrió las ratas en el panóptico, había barrido para adentro para, aparentemente, asegurarles a algunos roedores posiciones de privilegio en la administración. Toda una tramoya que nos creímos, al igual que los bancos se creyeron unas flojas cuentas en Excel. Ojalá la ciudad haya aprendido la lección. (Ver: En el Panóptico, Guillermo Alfonso Jaramillo se comprometió a proteger los recursos públicos)

Post Data: Valga el espacio para recomendar la película Dos pícaros con suerte (Smokey & The Bandit), un gran éxito de taquilla protagonizado por Burt Reynolds y Jackie Gleason en 1977. La suerte de estos dos personajes solo se compara con la de aquellos suertudos locales que, investigados y cuestionados en diferentes escenarios, han sabido sortear con éxito la lenta acción de la justicia.