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Serpientes buscan refugio en escombros y lugares cálidos

Estos animales buscan calor y alimento, no atacan si no se sienten amenazados.
Medioambiente
Autor: Redacción Medioambiente
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Redacción Medioambiente
Foto: Unimedios

“Hay una alerta cuando se presenta un cuadro clínico con signos y síntomas que desarrolla una persona como consecuencia del veneno, no obstante una mordedura no siempre indica envenenamiento”, explica Javier Rodríguez Buitrago, médico toxicólogo y profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y otras instituciones de educación superior.

Sin embargo, el profesor Rodríguez recomienda que en cualquier caso de mordedura se acuda a atención médica para evaluar las particularidades de cada caso y descartar riesgos para la vida.

Por las características geográficas –y por ende climáticas, de flora y fauna– del territorio colombiano, anualmente se presentan numerosos encuentros entre humanos y serpientes en todos los departamentos del país.

Los encuentros entre las especies se pueden sortear de manera sencilla, pues no todos son fatales y la mayoría son prevenibles. “Incluso cuando las serpientes venenosas muerden, si no quieren, no inyectan veneno; generalmente lo hacen cuando van a alimentarse de las presas, pero si las personas intentan atacarlas o matarlas es más probable que el ataque lleve al envenenamiento”, menciona el docente Rodríguez.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se presentan alrededor de 5 millones de mordeduras por serpientes y 400.000 amputaciones, especialmente en países tropicales y subtropicales.

En el caso colombiano, el promedio de edad de las víctimas es de 33 años, con una edad mínima de 1 año y máxima de 91 años, y aunque en el 25,7 % de los casos no se logró identificar el género de la serpiente agresora, el 15 % de los accidentes ofídicos son causados por serpientes no venenosas.

El accidente más frecuente es el bothrópico, producido por las serpientes conocidas como mapanás o talla X, entre otros nombres, según el Sistema de Vigilancia Epidemiológica del Instituto Nacional de Salud (INS).

El INS menciona además que en Colombia se han identificado cerca de 8 familias, 71 géneros y 272 especies de serpientes, de las cuales solo 49 son venenosas. De estas, solo una especie es venenosa, la serpiente marina amarilla (Hydrophis platurus) presente únicamente en el océano Pacífico.

La mayoría de los casos registrados se han presentado en Antioquia, Norte de Santander, Meta, Córdoba y Cesar; por incidencia de casos, lideran los departamentos de Vaupés, Guaviare, Arauca, Casanare y Chocó.

Precauciones y recomendaciones

Entre las recomendaciones más importantes figuran mantener un aseo frecuente en las viviendas, sobre todo en zonas rurales, donde los animales buscan refugio entre escombros, cúmulos de leña, materiales, bultos y en ambientes con temperaturas cálidas; asimismo se sugiere tener precauciones con restos de fogatas, residuos de alimentos y fuentes de calor.

En los registros se ha descrito un incremento de casos en relación con el fenómeno de El Niño, “las lluvias e inundaciones pueden arrastrar a estos animales y acercarlos a hogares o zonas pobladas”, explica el profesor Rodríguez.

Para algunas especies de serpientes el principal alimento son ratones y ratas, lo que hace que el cúmulo de alimentos y desechos los atraigan. Por eso los habitantes de zonas vulnerables deben ser conscientes de todas sus acciones y manipulaciones de elementos –dentro y fuera del hogar– como ropa y utensilios de cocina, entre otros, que puedan ser un escondite para estos animales.

“Otros animales como escorpiones y arañas (viudas negras, reclusas o de rincón) que gustan de las casas, especialmente en tierra caliente, son de hábito intradomiciliario”, agrega el toxicólogo Rodríguez.

En caso de mordedura por serpientes se debe propender por mantener a la persona en la mayor quietud posible y siempre hidratado, no aplicar hielo ni calor, evitar darle alimentos, especialmente si el afectado no reacciona adecuadamente o se observa muy débil, y no realizar torniquetes.

“Se sugiere marcar la zona afectada para realizar observación y monitoreo a su evolución mientras se acude al centro médico más cercano”, enuncia el especialista.

Se deben tener siempre a la mano los números de los centros de atención idónea como la Línea Nacional de Toxicología (018000916012 o 1-2886012). También se sugiere contar con los teléfonos de las instituciones de salud más cercanas.

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