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No es función gremial

No tiene presentación esa algarabía que se formó porque el Director Nacional de Coldeportes nombró a un calificado profesional, que no tiene origen tolimense, para la dirección de los Juegos Nacionales 2015.
 
Incluso, así hubiéramos presentado hojas de vida ante Coldeportes, tampoco tendríamos justificación. Además, porque estamos desconociendo que la persona nombrada demuestra idoneidad y condiciones profesionales y personales para cumplir a cabalidad con esta importante responsabilidad; sumado a ello, el haber sido un deportista de alta competencia en la disciplina deportiva del voleibol y su trayectoria profesional estar exclusivamente ligado a los deportes y la recreación.
 
Revisen en detalle su hoja de vida y lamentablemente no tenemos en el Tolima, al menos visible, un candidato con todas esas características. Decía en los medios radiales el Presidente del Comité de Gremios que si la sede de los Juegos Nacionales fuera Medellín, de seguro allá no dejarían nombrar a una persona que no acreditara registro civil de nacimiento de algún municipio de Antioquia.
 
Ahí viene la diferencia. Si los juegos nacionales tuvieran como sede a Antioquia, el comportamiento de todo el proceso sería diferente. Porque si algo hay que reconocerles a los paisas es su proactividad: adelantarse a los hechos.
 
De seguro ellos en su forma de trabajar y buscar cosas para la región, se hubieran asegurado de que la persona que hiciera la dirección de las justas deportivas, además de ser antioqueño, tuviera la suficiente preparación para afrontar la inmensa responsabilidad que conlleva cumplirle a todo un país, con un evento de esas condiciones. Y si no la tienen, la buscan en otra parte. Porque el éxito o la buena gestión no tienen color regional. No olvidemos que estos nombramientos tienen contenido político. En el lobby tampoco somos buenos.
 
Que tal los bogotanos bravos enviando comunicados al alcalde Mayor porque el Secretario de Salud es del Tolima. Por Dios. Estamos equivocados. Me llama poderosamente la atención que el presidente de los gremios, hombre ilustre,  preparado y trasegado por la capital y el mundo entero, haga su debut con una petición tan peregrina. Estaba cumpliendo con un encargo harto o se está contagiando de ese parroquianismo que tanto critica. Tanto así que un miembro de junta directiva de la Cámara de Comercio –uno de sus jefes- salió a rebatir y contradecir el comunicado que rechazaba dicho nombramiento.
 
Lo que tienen que hacer los gremios es sumarse a los comités de trabajo para conquistar el éxito del evento; ofrecer el acompañamiento irrestricto a las directivas de los Juegos; cerciorarse que de verdad los recursos y las obras tengan los direccionamientos efectivos; anticiparse con estudios a cuál será el verdadero impacto de estas justas en lo que tiene que ver con escenarios deportivos, vías, infraestructura hotelera y mejoramiento de indicadores en lo comercial y empresarial, por mencionar algunas variables; aparte de coadyuvar en la consecución real y efectiva de los recursos del gobierno nacional.
 
Todo ello, porque los Juegos Nacionales son vistos como una oportunidad de crecimiento y desarrollo para las ciudades sede, sin olvidar que estaríamos repitiendo la remodelación y readecuación de los tristemente abandonados escenarios que nos dejaron los juegos de 1970.
 
Así las cosas, sentí pena con el director nacional de Coldeportes, que estará pensando que nos preocupa  y ocupa la forma olvidando el contenido. Y mayor fue mi pena con el director nacional de los Juegos, que llega a exhibir sus competencias con el sabor amargo de un pronunciamiento de la clase gremial, que rechazan su nombramiento, por el solo hecho de no ser oriundo del Tolima.  En un mundo globalizado y en evolución. Nosotros involucionamos.
 
Sensatos y prudentes quedaron el alcalde y el gobernador con su total silencio. Menos mal.
 
Abogada.

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