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Los Juegos Nacionales acabaron con el deporte en Ibagué

Las sedes para los Juegos Deportivos Nacionales se asignan para permitir que la ciudad o la región  aprovechen las inversiones del Estado para modernizar la infraestructura y mejorar la dotación para la práctica del deporte. Eso no funcionó, en gran parte, porque apareció la politiquería. Terminaron entregando a dedo y por conveniencia electoral, por votos o pago de favores, la tan anhelada sede.

Ibagué fue sede de los IX Juegos Nacionales en 1970. Cuenta el colega Edgar Antonio Valderrama, en su libro Historia del Deporte en el Tolima, que la inversión en esa época fue de $81.727.250,53 y se realizaron obras como el Parque Deportivo, refacción del estadio Manuel Murillo Toro, la construcción de la Unidad Deportiva de la Calle 42 con Carrera Quinta, incluyendo oficinas, el gimnasio de La Pola, lo mismo que el de la Universidad del Tolima y algunas otra adecuaciones necesarias para cumplir con las exigencias del momento.

La capital del Tolima acogió en 1988 la subsede de los XIII Juegos Deportivos Nacionales, compartidos Pereira, Manizales y Montería. Armenia fue la sede principal. En ese momento se aprovechó para retocar los máximos escenarios deportivos de la ciudad musical.

Pero lamentablemente en esta “época moderna” de los Juegos, a Ibagué le cayeron las siete plagas con la designación de las competiciones de 2015. Se entregaron más de $150 mil millones para construir nuevos escenarios y remodelar los antiguos. Una cifra impensada en 1970.

Pero ya todos sabemos que paso. Las obras no se han concluido. Se quedaron en un 37% de su ejecución. Los Juegos se cumplieron entre el siete y 21 de noviembre de 2015, y no ha habido poder humano que haga cumplir los contratos.

Mejor dicho les pagaron una millonada para que se tiraran el Parque Deportivo, destruyendo todo el bosque natural, las canchas de fútbol y demás escenarios que allí existían. El coliseo de la 42 no está totalmente remodelado. Las piscinas mal terminadas, con acabados deficientes.

El llamado estadio de atletismo fue mal diseñado y no servirá ni para homologar marcas de juegos de barrio. La nueva piscina proyectada en el Parque Deportivo fue diseñada “atravesada”, es decir oriente-occidente, cuando debió ser norte-sur; por aquello del sol en la cara de los deportistas. Para que sirva debe invertir más dinero para techarla.

Como siempre sucede los atletas, sea cual sea la disciplina que practiquen, son los únicos perjudicados. Hoy día los escenarios están cerrados. Los deportistas no tienen donde realizar sus entrenamientos y lo más indignante, triste e inexplicable es que nadie responde. Mejor dicho los Juegos Nacionales acabaron con el deporte en Ibagué, mejor hubiera sido que no la hubieran designado sede de los Juegos.

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