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Innovador traje para practicar ciclomontañismo

Ibagué
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Una prenda de protección diseñada con elementos inspirados en las figuras de armadillos y caimanes es la nueva propuesta para practicar cross-country, modalidad que en la actualidad no cuenta con mayores elementos de seguridad.

Manuel Alejandro Rodríguez García, estudiante de diseño industrial de la Universidad Nacional, se propuso ampliar las opciones de protección en este deporte, después de muchas caídas en su bicicleta, que le causaron un sinnúmero de heridas en brazos y piernas.

El paisaje que recorre cada ocho días fue el encargado de ofrecerle las respuestas necesarias para lograr su cometido. Se trata de un equipo de protección corporal, único e innovador, para la práctica de este deporte.


El proyecto, creado desde la biomímesis (forma en que los humanos imitan la naturaleza para beneficiarse de ella), hoy se materializa con el diseño de un traje inspirado en la estructura de la piel del caimán, la tortuga, el armadillo y algunos peces.

Con la guía del profesor Gabriel García Acosta, del programa de Diseño Industrial, el estudiante se sumergió en el paisaje, con la idea de encontrar respuestas para el diseño que buscaba.

Tras dos años de estudio y apoyado por el departamento de biología de la universidad, Manuel Rodríguez encontró en el caimán, la tortuga y el armadillo, la respuesta a su interrogante.


Las formas que la naturaleza les ha brindado a estos animales en sus pieles y caparazones, para su defensa y para enfrentar ambientes inhóspitos, lo inspiraron. El estudiante se fijó especialmente en los osteodermos del lomo del caimán, placas óseas que refuerzan las escamas, brindan calor y protección al animal. También tuvo en cuenta unas pequeñas crestas que distribuyen las fuerzas hacia los lados para reducir la fuerza del impacto.

Adicionalmente, retomó las costuras en zigzag de las placas separadas del caparazón de las tortugas, el material fibroso de los armadillos y las escamas con punto de fijación flexible, que funcionan de manera similar al material utilizado para chalecos antibalas.

Este fue el hallazgo principal para el diseño del traje que se perfila como una de las grandes ideas de protección para este deporte. “Estas respuestas me mostraron el camino. Lo siguiente fue realizar un paralelo con los requerimientos y determinantes que se definen desde el diseño industrial”, asegura el investigador.


La necesidad de un equipo liviano, delgado, que permita la cadena cinética del pedaleo del ciclista, resistente a los golpes y con buena ventilación para mantener el rendimiento del deportista marcó el modelo del traje.

A través de impresiones 3D, con filamentos flexibles de ácido poliláctico (plástico biodegradable procedente de alimentos como el maíz), se generaron modelos de confección. Para lograrlo, se tuvo como referencia el hexágono, una de las formas más utilizadas por la naturaleza y la figura geométrica más eficiente para distribuir las fuerzas equitativamente.

Con información de UNIMEDIOS
 

FOTOS: UNIMEDIOS
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