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“El desempleo en Ibagué no se reduce por decreto o con anuncios en redes sociales”: Eduardo Bejarano

EL OLFATO habló con un economista sobre el regreso de Ibagué al segundo puesto en la lista de ciudades con más desempleo del país. Esto fue lo que respondió.
Ibagué
Autor: Redacción Ibagué
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Redacción Ibagué
“El desempleo en Ibagué no se reduce por decreto o con anuncios en redes sociales”: Eduardo Bejarano

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) entregó el informe nacional de desempleo para el periodo comprendido entre agosto-octubre de 2021, y a Ibagué no le fue muy bien.

Con una tasa de desempleo actual del 18,7%, pasó del sexto lugar al segundo. Por otro lado, el desempleo juvenil tampoco se quedó atrás (con un 31,6%), situando a la ciudad en el primer puesto en todo el país.

Lo que llama la atención es que el promedio nacional de desempleo se redujo a un 11,8%, pero la capital tolimense no corrió con la misma suerte, pese a los esfuerzos de la Administración Municipal para la reactivación económica y la competitividad con los eventos deportivos. ¿Qué pasó entonces? EL OLFATO consultó sobre este asunto al economista Eduardo Bejarano y estas fueron sus respuestas.

EL OLFATO: Ibagué venía relativamente bien en la recuperación del empleo, pero los recientes datos del DANE nos vuelven a dejar segundos en desempleo a nivel nacional y primeros en desempleo juvenil. ¿Qué pasó? ¿Por qué otra vez mal?

Eduardo Bejarano: Las respuestas a esto son variadas, pero creo que podemos resumir el tema en que Ibagué sigue sin tener condiciones adecuadas para la inversión y por eso en este tren de la reactivación económica en el país, la ciudad se está quedando por fuera. 

Es que desafortunadamente la Administración Municipal y algunos entes gremiales como la Cámara de Comercio creen que el desempleo se reduce a punta de Facebook y anuncios, pero hay realidades económicas que nos están pasando factura. O peor aún: algunos creen que expidiendo decretos vamos a derrotar al desempleo.

E.O.: Pero aquí se ha hablado de la competitividad por el Túnel de la Línea, las bondades de que Avianca llegue con aviones más grandes y de una ubicación geográfica privilegiada. ¿Entonces todo eso no funcionó?

E.B.: No, son puros cuentos para engatusar a la gente. Lo del Túnel de la Línea sirve para disminuir los costos a los transportistas y los tiempos de desplazamiento, pero eso no se está viendo reflejado en menores costos de fletes que le ayuden a los empresarios locales.

Y lo de Avianca es otro ‘cuentazo’, pues seguimos atados a conectividad aérea vía Bogotá y de manera exclusiva con esa empresa, a lo que hay que sumarle que los costos injustos de los pasajes siguieron igual. Pero ahí no está el tema, lo sustancial está en las condiciones para la inversión.

E.O.: Entonces, ¿cuáles son esas condiciones?

E.B.: Son variadas, pero algunas de las más relevantes son los costos de operar en una ciudad como Ibagué. 

Eso nos remite a los altos costos de la energía, a las velocidades de conexión de internet en la ciudad comparados con otras regiones (lo que nos resta competitividad), la incertidumbre de la culminación del acueducto complementario, la disponibilidad de agua y, encima, el notable deterioro de las condiciones de seguridad. 

Entonces un empresario para venir a Ibagué nos compara con otras regiones y en muchos asuntos salimos perdiendo. Las decisiones de inversión se basan en racionalidad, números y proyecciones, no en visiones bucólicas sobre la región. 

E.O.: Hablemos del empleo. El DANE destacó en su informe del trimestre móvil agosto-octubre que somos la segunda capital con mayor desempleo con una tasa del 18,7%. ¿Qué tan malo es este ranking?

E.B.: Ese ranking no significa mucho. Lo relevante son las cifras de ocupados, desocupados y ver qué sectores registraron dinamismo en la generación de empleo. En cuanto a los ocupados, el número se mantuvo constante. El asunto es que mucha gente que estaba en la categoría de “inactivos”, empezó a buscar trabajo con resultados infructuosos, razón por la cual los desocupados en la ciudad pasaron de 48.000 a 53.000 entre las dos últimas mediciones. 

Y en la medida en que más inactivos decidan empezar a buscar trabajo (porque la situación está cada vez más jodida), las cifras seguirán deteriorándose, lo que reafirma que la economía ibaguereña no tiene capacidad de absorber la mano de obra disponible. Eso se confirma con las altas tasas de informalidad laboral que registra la capital del Tolima. 

E.O.: ¿Y entonces qué hacer? ¿Cómo podrá Ibagué salir de este bache?

E.B.: En el corto plazo se puede hacer algo de emergencia, como privilegiar desde lo público inversiones intensivas en mano de obra, pero eso es solo como darle una aspirina a un moribundo pues alivia el problema un ratico.

Desafortunadamente nos acostumbramos a las apuestas sin proyección, planeación con amiguismos y consideraciones apalancadas en conveniencias para tomar decisiones trascendentales que nos competen como sociedad y nos afectan a todos. Pero para tan urgente tarea se necesita decisión política y  generar un consenso a gran escala y yo no sé si a la actual administración le dé para eso. 

E.O.: Finalmente, ¿no dijo usted en una reciente columna que el desempleo había bajado por los campeonatos de patinaje? ¿Se descachó?

E.B.: Mis cálculos sobre eso sugieren que dichos campeonatos habrían generado cerca de 1.750 empleos entre directos e indirectos. Los efectos económicos fueron más que evidentes en la industria hotelera, en transportes y en restaurantes. Pero eso se celebró en noviembre, así que ya veremos si las cifras del DANE para el trimestre móvil septiembre-noviembre reflejan esa situación. El 30 de diciembre diré si me descaché o no.  

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