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Garganta profunda

Columnista ElOlfato.com

Iván Mantilla, el funcionario de la Alcaldía y director del GEPAD, declarado insubsistente por el Alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, el mismo que pregona la frase “Ibagué con todo el Corazón”, le ha dicho a la opinión pública lo que todos sabemos sobre el doble discurso del médico que maneja los destinos de la ciudad. Doble discurso, que no es de ahora, porque cuando llegó a la Gobernación del Tolima, por allá en los lejanos años 80, no hubo conservador angulista que no terminara en la calle por culpa de la persecución política que inició. Por eso, a sus setenta y pico de años, no podría pretenderse que su estilo cambiara, pero lo que ha manifestado por los medios de comunicación el larguilineo Mantilla se asemeja mucho a un capítulo de la historia política de los Estados Unidos, guardadas sus infinitas proporciones, conocido como “ Garganta Profunda”.

No me refiero a la película Garganta Profunda, de Gerard Damiano, su escritor y director, que marcó un hito del cine porno y que fue protagonizada por Linda Lovelance, sino como fue conocido el misterioso informante y alto funcionario del FBI que destapó el caso Watergate, que suministraba la información al periodista Bob Woodward y que terminó con la renuncia del presidente norteamericano Richard Nixon.

Iván Mantilla, en los pocos meses que estuvo en la administración municipal, dio muestras de compromiso y carácter, que tal vez pasó por alto el Alcalde, ya que pretendió humillarlo y amenazarlo por quejarse de la falta de recursos para atender su labor, al igual que hace con los demás funcionarios, en especial las mujeres. Sin embargo, Mantilla, si bien lo sacan por la puerta de atrás, no salió silencioso; por el contrario, denunció graves hechos que ameritan que la Procuraduría General de la Nación investigue aunque, como es costumbre, no concluya en nada.

Iván Mantilla, dijo, y yo le creo, porque si bien no he tenido trata personal con él, sí conozco la forma de actuar de Guillermo Alfonso Jaramillo, que el médico humilla, amenaza, minimiza y esclaviza a los funcionarios, porque para él todos son deshonestos, no son capaces ni capacitados, tanto es así que solo confía en sus mascotas.

Sin duda, muchos saldrán en defensa de Guillermo Alfonso Jaramillo, restregándonos las buenas intenciones del Alcalde: que por fin ha llegado la autoridad, que se acabó la corrupción. Pero como ibaguereño, todo lo que se haga en favor de nuestra ciudad y sus habitantes, para que se entierre de una vez por todas la nefasta administración anterior, es bienvenido. Eso no significa  que no se le pueda decir públicamente lo que se sabía, que Guillermo Alfonso Jaramillo tiene todo, menos corazón.

Se sabe que Guillermo Alfonso Jaramillo tiene peleas personales, cazadas desde años atrás, no con uno, ni dos, sino con muchos. Una de ellas es con el empresario Henry Escobar, y el Alcalde pretende incluir en esta batalla al Gobernador del Tolima, Oscar Barreto Quiroga. Según palabras de Mantilla, Jaramillo adoctrinó a sus funcionarios para que cualquier obra que emprendiera el gobernador fuera suspendida y que no se permitiera inversión alguna en Ibagué que provenga del palacio del Mango.

Mientras hace este adoctrinamiento, acude a la Universidad del Tolima a respaldar a quienes han esquilmado al centro educativo, pregona la paz y anuncia que traerá cien reinsertados de las FARC al cañón del Combeima. Además, libra su propia guerra contra todo aquel que no le permita hacer lo que se le da la gana, como públicamente lo dijo Iván Mantilla. Doble discurso, que una vez más queda al descubierto, gracias a nuestro Garganta Profunda.

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