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El turismo será el sector más afectado en el país por el COVID-19 durante los próximos años

La industria turística es una de las más afectadas por el COVID-19. Los efectos de la crisis no solo se sentirán estos meses, sino, posiblemente, durante años.
Nación
Autor: Sebastián Rivadeneira
Autor:
Sebastián Rivadeneira
Foto: EL OLFATO

En la última década el sector del turismo ha venido creciendo en el mundo y, según lo estima el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC por sus siglas en inglés), en la actualidad el sector representa el 10 % del Producto Interno Bruto (PIB) en el mundo y emplea a una de cada diez personas en el planeta.

Por lo que el ‘frenazo’ económico que vive la industria hotelera y turística durante la pandemia por el nuevo coronavirus es de grandes proporciones. De hecho, el WTTC calcula que cerca de cincuenta millones de personas podrían perder su empleo por el impacto que el COVID-19 está teniendo en la industria.

En años pasados, el turismo en Colombia se había consolidado como una industria que generaba importantes aportes al desarrollo económico y social del país.

Tan solo el año pasado llegaron 4.5 millones de visitantes no residentes, se movilizaron más de 40,3 millones de personas por vía aérea e ingresaron a parques nacionales cerca de 2 millones de personas, según las cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Roxana Contreras, docente de administración de empresas en Areandina y asesora jurídica externa de Cotelco (Asociación Hotelera y Turística de Colombia), da una idea de cómo el COVID-19 ha empezado a afectar el sector.

“Mirando las cifras, encontramos que, según Cotelco, en el 2019 la ocupación hotelera fue de un 57 % generando un valor agregado de alojamiento y servicios de comida de 34.113 millones y de USD $6.751 millones en la cuenta de viajes y transporte de pasajeros aéreos”, sostuvo la analista. 

Tan solo en Semana Santa, según el Instituto Distrital de Turismo (IDT), la capital dejó de recibir cuarenta millones de dólares de esta industria.

Contreras también advierte que, con más de dos millones de vuelos cancelados a nivel mundial, las aerolíneas son unas de las más afectadas, pues dejarán de recibir ingresos entre los 63.000 y 113.000 millones de dólares si los efectos del COVID-19 se mantienen por tres o por seis meses, según lo estima la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA)

Además, los parques de atracciones en el país, en palabras de la experta, “tendrán pérdidas millonarias ya que dejarán de recibir $80.000 millones mensuales mientras se prolongue el cierre de operaciones, colocando en riesgo al menos 5.000 empleos entre los cuales se encuentra un 40 % de jóvenes entre los 18 y los 25 años”.

Como bien lo señala Contreras, el Gobierno Nacional ha sido consciente de la situación y en diferentes decretos ha tomado medidas para mitigar el impacto. Entre los decretos se encuentran la resolución 385 de 2020, que permite el aplazamiento del pago de la contribución parafiscal.

El Decreto 438 del 19 de marzo de 2020, que da plazos especiales para el pago de la declaración de los impuestos de IVA del primer semestre 2020, y sobre la renta y complementarios del año gravable 2019, y el Decreto 463 del 22 de marzo de 2020 que baja los aranceles para la importación de algunos insumos relacionados con la aviación de manera temporal.

Los cambios serán inmensos y la industria no solo tendrá que enfrentarse a los efectos inmediatos de estos meses, sino a los que llegarán a largo plazo. La WWTC prevé que para el sector la recuperación después de este revés económico puede tomar varios años.

Aún así, los tiempos de cambios siempre han sido tierra fértil para la innovación y cambios importantes. Por ejemplo, lo más probable es que cuando regrese el tránsito de personas normal en diferentes medios de transporte, el turismo local, antes que el transnacional, sea el que tome la delantera.

Así que será necesario repensar la manera en que la gente decide viajar. De la misma manera, agencias de turismo, destinos de viajes, hoteles y cruceros deben pensar cómo las herramientas tecnológicas pueden ayudarles a ir más allá del tradicional folleto.

Por ahora, tanto el sector privado como el público deben reforzar la seguridad y garantías sanitarias para que se vuelva a dinamizar el turismo y regresar a ese gran impulso de crecimiento con el que venía antes de la propagación del COVID-19.

*Con información de Areandina.

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