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El barretismo comienza a perder sus aliados políticos

Los grupos políticos de Jaime Yepes y José Elver Hernández están cansados de “la prepotencia, la arrogancia e ingratitud” del grupo político del exgobernador Óscar Barreto.
Poder
Autor: Redacción Política
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Redacción Política

Diez meses después de triunfar en las urnas con la elección de Ricardo Orozco y Andrés Hurtado, en la Gobernación del Tolima y la Alcaldía de Ibagué, respectivamente, el barretismo comienza a perder sus principales aliados políticos.

EL OLFATO confirmó el profundo descontento que hay en los grupos políticos de los representantes José Elver Hernández, conocido como “Choco”, y de Jaime Yepes, por el incumplimiento de los acuerdos alcanzados hace un año, antes de los comicios regionales.

Hernández y Yepes ya han manifestado su malestar y sus principales cartas en la Gobernación del Tolima y la Alcaldía de Ibagué han renunciado a sus cargos.

Hace un mes dimitió Beatriz Valencia a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, muy cercana a “Choco”, y este lunes renunció Yully Porras, esposa de Jaime Yepes, a la Secretaría Administrativa de la Alcaldía de Ibagué. 

Lastimosamente el barretismo no cumple los acuerdos. Ellos nos utilizaron para consolidar la votación en el Tolima y en Ibagué, y ahora nos dan un par de puestos, para que esas funcionarias sirvan de firmonas, nada más”, dijo un integrante del grupo político de Hernández.

Por ejemplo, en el escándalo de la contratación de la emergencia del COVID-19 en la Gobernación del Tolima la funcionaria sacrificada fue la secretaria de Salud Departamental, Alexandra Márquez, perteneciente al movimiento de Jaime Yepes.

“A ella (Alexandra Márquez) le entregaron la ordenación del gasto para quemarla. Simplemente obedecía las órdenes, porque la contratación la maneja Óscar Barreto y Orozco obedece. Después, cuando la Procuraduría la suspendió la dejaron sola. Ellos solo piensan en ellos, en protegerse entre ellos, en repartirse todo entre ellos”, comentó otra fuente consultada por este medio de comunicación.

Ambos grupos políticos coinciden en señalar que la concentración absoluta de poder que logró el grupo de Óscar Barreto ha sido perjudicial, porque afloraron la “arrogancia, la prepotencia y la ingratitud”.

El barretismo se está rompiendo por dentro. Hay muchos celos, vanidades e intereses. No aceptan consejos porque se las saben todas, no necesitan de nadie porque se sienten amos y señores del Tolima. Si alguien les lleva la contraria, le dejan de hablar y lo ningunean”, dijo un exalcalde conservador.

Sin embargo, como buenos políticos, las relaciones seguramente se mantendrán, frías, pero se mantendrán, por lo menos hasta que lleguen las próximas elecciones parlamentarias en marzo del año 2022. 

“Vamos a esperar si el barretismo llega a las próximas elecciones con los 200.000 votos que dicen tener: amanecerá y veremos”, dijo un barretista inconforme con el manejo que le han dado a la organización.

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