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Cayó más fácil un policía por el robo a Central Pecuaria que por el asesinato del joven Santiago Murillo

Editorial EL OLFATO

Si Santiago Murillo, el joven asesinado hace nueve días en Ibagué, hubiera sido hijo de un integrante del grupo político del exgobernador Óscar Barreto, seguramente el comandante de la Policía Metropolitana, coronel Jovani Benavidez, ya no estaría en su cargo.

Hubiera corrido la misma suerte del coronel Nicolás Carmen, excomandante de la institución en esta ciudad, quien fue relevado de su cargo por un hecho mucho menor: el robo de $8.000.000 del establecimiento comercial Central Pecuaria, propiedad de la familia de Óscar Barreto.

Fue el 10 de junio del año 2019 cuando delincuentes comunes ingresaron a dicho negocio, ubicado en la carrera Primera entre calles 14 y 15, y se llevaron el millonario botín. (Ver: Atracaron Central Pecuaria, empresa familiar del gobernador Barreto)

El entonces gobernador Barreto criticó en Twitter la inseguridad de Ibagué y el oficial de la Policía le respondió con trinos -en esa red social- y con un operativo que permitió la recuperación del dinero y la detención de los tres implicados. (Ver: Capturaron a los asaltantes que robaron Central Pecuaria)

Luego, ambos se enfrascaron en una ácida discusión y el poder del dirigente político se hizo sentir: el coronel Nicolás Carmen fue enviado a vacaciones y después se confirmó su relevo.

Pero, para fortuna del actual comandante de la Policía Metropolitana, el barretismo no tiene nada qué ver con los padres del muchacho Santiago Murillo. Ellos no tienen amigos en el Gobierno Nacional o en el Ministerio de Defensa para exigir la salida del coronel Benavidez.

Miguel Ángel Murillo y Sandra Milena Meneses, las víctimas de este doloroso crimen, ahora tendrán que enfrentar a una poderosa institución del Estado, como es la Policía Nacional, y la indiferencia del barretismo, un grupo político que solo exige resultados cuando afectan sus intereses personales.

Para nadie es un secreto el absoluto desentendimiento del exgobernador Óscar Barreto de la crisis de seguridad que hay en Ibagué. La deficiente gestión de la Policía Metropolitana y del secretario de Gobierno Municipal, Carlos Portela, no han merecido ni siquiera un trino desde su cuenta de Twitter.

Será porque Barreto aún conserva su fuerte esquema de seguridad, usa vehículos blindados, su casa del Cañón del Combeima permanece custodiada y porque el comandante de la Policía Metropolitana ha sido tan servicial con el barretismo que hasta condecoró al alcalde Andrés Hurtado cuando más críticas recibía el mandatario por los hurtos callejeros. (Ver: Policía exaltó al alcalde Andrés Hurtado por su trabajo en materia de seguridad)

A propósito, el coronel Benavidez no ha entregado ningún avance de la investigación del homicidio que conmocionó al país; no sabemos si hay policías suspendidos de sus cargos ni qué dijeron los dos uniformados -que aparecen en un video- cuando el muchacho cae al piso mal herido. (Ver: Aparece video del asesinato de Santiago Murillo: dos agentes de la Policía se observan en la escena)

Ojalá la Procuraduría y la Fiscalía General de la Nación hagan un trabajo honesto, serio y técnico para que este asesinato no se quede en la impunidad.

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