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‘Barbarita’, la santandereana que conquista con sus arepas a los visitantes del Cañón del Combeima

‘La Arepa de Barbarita’ ha sabido conquistar los corazones de los habitantes del Cañón del Combeima y los estómagos de los ciclistas que transitan por esta zona.
Historias
Autor: Sebastián Rivadeneira
Autor:
Sebastián Rivadeneira
Foto: EL OLFATO

Bárbara García de 64 años, más conocida por sus clientes como ‘Barbarita’, ha sabido ganarse el cariño de propios y visitantes en el Cañón del Combeima a través de sus conocidas y exquisitas arepas boyacenses.

Hace 30 años, esta aguerrida santandereana criada en Sativanorte (Boyacá), migró con su familia a la capital tolimense, específicamente a Villa Restrepo, donde se radicaron y emprendieron una nueva vida dedicada a las labores del campo, como el cultivo y recolección de café en esa zona de la ciudad.

Pero según sus propias palabras “poco a poco se fue acabando esto”, haciendo referencia a la vocación agrícola en el Cañón, por tanto, tuvo que trasladarse a Ibagué donde trabajó como mesera por un tiempo, pero desafortunadamente no tuvo mucha suerte en la capital, teniendo que regresarse a Villa Restrepo.

Estando allí y buscando cómo sobrevivir y sacar adelante a su familia compuesta por ella, su esposo y 8 hijos, ‘Barbarita’ empezó a probar suerte con las arepas de choclo, las cuales aprendió a hacer desde los 10 años, gracias al tiempo que vivó en Boyacá.

“Me puse a ensayar en la casa como las hacía allá, y sí, me dio resultado”, afirma, y de igual manera agradece la ayuda que tuvo de un vecino suyo, quien también tenía un puesto de estas tradicionales arepas y la impulsó a sacar a delante el negocio.

“Él me dijo: ‘¡Hágalas, hágalas! Y verá que le salen deliciosas’, y sí, gracias a él aprendí y acá estoy”, sostuvo.

Y desde ese entonces nació ‘La Arepa de Barbarita’ en su ubicación actual sobre la vía de Puerto Perú en el Cañón del Combeima, emprendimiento que para la familia Rivera García, ha servido para sacar adelante a los cuatro hijos menores de este matrimonio.

Tenga en cuenta que los días viernes, sábado, domingo y lunes la podrá encontrar en la ubicación mencionada desde las 7:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche; y en Villa Restrepo, también tienen un punto de venta, que funciona los mismos días y en el mismo horario, pero que es atendido por uno de sus hijos y una señora que le colabora.

Por otro lado, y debido al gran tráfico de ciclistas en la zona, esta se ha hecho una parada recurrente de ellos para comer, siendo los pedalistas sus mejores clientes y principales voceros de ‘La Arepa de Barbarita’, transmitiendo de voz a voz entre los demás pedalistas las delicias que ella vende allí; y es que no solo ofrece arepas con tinto, sino que también prepara, con mucho amor, deliciosas carnes, sancochos y mojarras.

“Gracias a Dios vivo muy agradecida con ellos, y le pido mucho a mi Dios que los proteja de todo mal y peligro y que mi Dios los bendiga, porque es gracias a ellos que conseguimos el sustento para sobrevivir”, acotó ‘Barbarita’.

A futuro, la señora García sueña con tener un lote propio y amplio, donde pueda construir un estadero estilo restaurante, más “grande y bonito” del que tiene actualmente. Pero lamentablemente en el sector le ha sido muy difícil conseguir un lugar en arriendo, y su economía no le permite comprar un terreno propio donde pueda materializar su sueño.

El proceso de las arepas

La preparación de estas deliciosas arepas inicia con la compra los bultos de choclo, los cuales ella misma junto con su esposo, hijos y dos señoras más, ‘descapachan’ y desgranan de lunes a viernes durante toda la mañana.

Costos

  • Cada arepa tiene un costo de $3.000
  • El Sancocho vale $12.000
  • Y las mojarras a $15.000