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A crisis de la justicia por falta de papelería, tinta e impresoras se suman líos tecnológicos

Investigación
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

‘Estamos manicruzados para administrar justicia y atender a los usuarios’

Con estas palabras Cesit Alberto Hómez Roa, funcionario del Juzgado Penal Municipal de Chaparral, parece resumir la crisis que vive la justicia en el Tolima por la escasez de papelería, impresoras, tinta y hasta daños en equipos de tecnología. (Ver: Caos en el Palacio de Justicia por falta de papelería, de tinta y por impresoras dañadas)

La tarde del viernes Homez llegó al Palacio de Justicia en Ibagué, luego de viajar cuatro horas desde Chaparral, con el único propósito de reclamar la impresora que hace ya un año registraron para reparación. La falta del equipo tiene a su despacho colapsado y haciendo todo tipo de maniobras para responderles a los usuarios.

Como no tenemos impresora ni tóner nos toca con una memoria andar de juzgado en juzgado pidiendo el favor de que nos impriman, pero tampoco hay papelería, por lo que también nos toca pedir apoyo para que nos regalen papel”, afirmó Hómez, quien lleva 32 años en la Rama Judicial.

Dice que desde hace cuatro años se nota una caída en el suministro de materiales, pero que nunca había llegado al límite actual.

Nos entregan cinco resmas para dos meses, pero esa cantidad solo nos dura dos semanas”, señala Homez, al tiempo que reflexiona sin encontrar respuesta a la situación.

Si en Chaparral llueve en Ibagué no escampa. El miércoles pasado los 40 empleados del Centro de Servicios Judiciales del Sistema Penal Acusatorio, localizado en el cuarto piso del Palacio de Justicia, alertaron que la única impresora en servicio se dañó y que el papel se agotó.

La crisis generó una semiparálisis del sistema y del Centro de Servicios que hasta este viernes no había logrado salir del apuro. En respuesta a la advertencia de los funcionarios les enviaron dos impresoras provisionales, pero no tienen papel.

El tema es complejo en un Centro que maneja al día 1.500 oficios, según informó la secretaria de la dependencia, Ányela Rocío Blanco Triviño. Allí tramitan formatos, solicitudes, derechos de petición, citaciones a audiencias, remisión o traslado de internos y títulos judiciales.

No hay discos para grabar las audiencias públicas

Y como si esto fuera poco desde diciembre alertaron sobre problemas que se venían registrando en los discos duros para grabar las audiencias públicas porque se perdía información y en ocasiones no leían los datos. Sin embargo, el llamado no fue escuchado y los dispositivos ya no tienen capacidad.

“En este momento los discos están copados, no hay dónde grabar los audios de las audiencias ni cómo ayudar a los abogados ni a los medios de comunicación. A la semana nos hacen entre 150 y 160 solicitudes de audio, especialmente los abogados para sustentar los alegatos y planear la defensa”, reveló un funcionario de la Rama.

EL OLFATO intentó hablar con César Augusto Molina, director seccional de la Administración Judicial, responsable de los suministros en el Distrito Judicial de Ibagué, pero en su oficina informaron que había viajado a una “comisión de servicios” a Bogotá. Además, a pesar de las múltiples llamadas no contestó el celular.

‘La justicia es la cenicienta de la administración pública’

El que sí se pronunció fue el magistrado Rafael de Jesús Vargas, uno de los dos corporados de la Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima, quien relacionó los problemas en suministros y las fallas tecnológicas a las dificultades que enfrenta la Rama por un acelerado aumento en la demanda de justicia.

La oralidad generó un incremento notable en la demanda de justicia que no ha sido proporcional frente al aumento de personal ni de insumos y suministros para operar, los implementos ya no alcanzan. Es decir, los despachos judiciales exigen mayores costos para su funcionamiento”, afirmó el magistrado Vargas.

El togado también cuestionó la poca inversión y el recorte que sufre la Rama. “La Rama Judicial poco interesa en los esquemas de inversión y parece que genera pocos dividendos políticos, entonces somos la cenicienta de la administración pública”, precisó Vargas.

EL OLFATO fue testigo de la entrega por parte del almacén de 30 resmas a un juzgado civil laboral, ubicado en el octavo piso del Palacio de Justicia.

El funcionario, con cara de resignación, dijo que supuestamente ese material les debería durar tres meses, de acuerdo con el récord de consumo de suministros. Pero la realidad es otra. Esta le indica que en menos de un mes van a estar en apuros.

Otros despachos del área laboral están operando sin exceso y sin escasez.

Aquí estamos a ras, hay una sola impresora para toda la Secretaría -trabajan seis personas- y nos acaban de entregar dotación de papel, pero nos advirtieron que es el último suministro del año, de manera que nos toca hacerlo rendir, no sé cómo, pero nos toca”, afirmó un funcionario de la Secretaría de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Ibagué.

Comenta que a cada uno le entregaron un lápiz, un lapicero y un borrador para los próximos tres meses.

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