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“Yo no me meto con nadie. Aún estoy pagando mi carrito”: Jerson Velásquez, el propietario del vehículo impactado por los delincuentes encapuchados

Ibagué
Autor: ElOlfato
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ElOlfato

“Llegué al semáforo, paré. Uno de esos tipos salió del lado de la Universidad a abrirme la puerta del lado del copiloto. Yo la tenía con seguro. El que estaba tratando de abrir la puerta estaba encapuchado y otros tres de frente. Ahí me lanzan las primeras dos papas bomba, y entonces decido arrancar. Yo no veía nada, porque destruyeron en panorámico. Gracias a Dios pude llevar el carro hasta el CAI del Estadio, donde me pude bajar a ver cómo lo dejaron”.

Ese es el relato de Jerson Velásquez, el conductor del vehículo NPR Chevrolet, de placas SMR 442, que fue atacado con papas bomba por parte de un grupo de delincuentes encapuchados que protestaron en las vías aledañas a la Universidad del Tolima, supuestamente en defensa de la educación pública. (Ver: Encapuchados lanzaron papas bomba a vehículos que transitaban por inmediaciones a la Universidad del Tolima)

En diálogo con EL OLFATO, Velásquez contó que ayer (lunes) no trabajó porque estuvo toda la mañana en el barrio Jardín, arreglando la carpa de su vehículo. Pasadas las 2:30 de la tarde salió hacia su casa, y tomó -lamentablemente- la avenida Mirolindo para salir a la carrera Cuarta Estadio, cuando fue interceptado por los ‘capuchos’, quienes portaban la bandera de la desaparecida guerrilla del M-19.

Todo fue muy rápido. Según las imágenes del video que se hizo viral, todo ocurrió en 16 segundos. Los delincuentes le lanzaron los primeros dos artefactos explosivos al vehículo cuando estaba detenido en el semáforo y los otros dos impactaron el automotor en movimiento. Jerson, aturdido por el estruendo de las papas bomba, emprende la huida.

Dice que por fortuna se encuentra bien de salud, aunque no descarta hacerse valoraciones médicas para ver el estado de sus oídos, afectados por el potente sonido de los explosivos. “Me falta ir al médico porque uno no sabe las secuelas que le puedan pasar después. Eso no se ha descartado. El vehículo recibió cuatro impactos: dos en el panorámico, uno en el techo y otro por el lado de la puerta mía. Estuvo muy cerquita de entrar al carro”, relató.

De lo que sí tiene certeza es que la acción criminal de estos encapuchados afectará sus finanzas y su trabajo. Estima que los daños del camión superan los $2’500.000 y dejará de percibir otros $2.500.000 -mientras está en el taller-, que es lo que se gana en una semana de trabajo transportando alimentos entre el Tolima y el Quindío. (Ver: Estudiantes de la UT rechazan ataque de encapuchados y dicen que no los representan)

Y lo peor es que, seguramente, también se atrasará en las cuotas mensuales, porque aún no ha terminado de pagar el vehículo que tiene hace siete años.

“Yo soy un trabajador, yo no estoy en contra de nadie, yo no me meto en nada; lo que a mí me interesa es mi trabajo, mi familia, estoy pagando el carrito y esa es la preocupación mía, yo me voy a quedar en esas cosas y eso me va a perjudicar mucho”, insiste.

Ahora, este hombre oriundo del Caquetá, pero que ha vivido buena parte de su vida en Ibagué, busca asesoría jurídica de la Universidad del Tolima y la Alcaldía de Ibagué para iniciar las reclamaciones que le permitan recuperar el dinero que estos delincuentes encapuchados le hicieron invertir en la reparación de su camión.