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Venden el alma al diablo

El partido Liberal lleva ya un tiempo largo de constante enfrentamiento entre las diferentes fuerzas que lo componen en el departamento del Tolima. Es preciso analizar por qué razones sucede tal fenómeno. Cabe anotar que no es inusual en cualquier colectividad que sus tendencias disputen liderazgo y escenarios de poder, buscando influenciar las decisiones, fortalecerse y crecer.

Pero esta pugna interna del partido Liberal en el Tolima está marcada por un claro interés de algunas colectividades para, desde adentro, enriquecer sus más voraces apetitos electorales y burocráticos, encontrando en el liberalismo la más robusta y lucrativa plataforma para tales objetivos.

Sus fieles seguidores y la amplia aceptación de la plataforma ideológica del partido, además de su creciente imagen nacional y excelentes resultados legislativos en favor de los más pobres y poblaciones olvidadas en el pasado (como los jóvenes, campesinos y las victimas), la ubican como una de las más “bonitas del baile” en el concierto nacional, regional y local, pudiendo “capitalizarse” electoralmente.

Obviamente se despierta el interés de aquellos que militan en otras toldas pero que desean los votos liberales y para esto han intentado utilizar diferentes agentes  en varios momentos, como fue el caso del exalcalde Luis H. Rodríguez o del también exalcalde 'Chucho' Botero, quienes al momento de las decisiones se orientaron hacia los conservadores y el partido de la U.

Hoy en día, este deseo de “utilizar” al partido Liberal no ha cesado. Por el contrario, la arremetida es cada vez mayor; el Gobernador Barreto aprovecha la inconformidad del dirigente Liberal Rubén Darío Rodríguez, quien utiliza este equipo para perseguir sus objetivos y satisfacer su ego, mostrando una faceta multipartidista de su gobierno, ya que su ampliamente anunciada muenda en las elecciones de octubre no fue posible.

Pero no solo el actual Gobernador ha realizado este tipo de acciones, también el Representante a la Cámara Carlos Edward Osorio ha estado muy “preocupado” de las elecciones internas del partido Liberal, donde es “vox populi” que ordenó a sus amigos en los diferentes municipios del Tolima apoyar las listas de Rubén Darío Rodríguez.

Ahora el equipo de Rubén Darío Rodríguez debe estar muy asediado con propuestas burocráticas de poca monta, que de ninguna manera justifican “vender su alma al diablo”, pues es de público conocimiento que al final son “dejados en la vera del camino” por sus ahora pretendientes.

Mientras tanto, a los liberales de verdad nos asiste la responsabilidad de aportar en la construcción del partido, el fortalecimiento de su estructura orgánica, la actualización y desarrollo de su plataforma ideológica, todo ello en función de seguir siendo los principales protagonistas de los grandes cambios que el país y la región necesitan, como es el caso de la Paz y el desarrollo social equitativo y sostenible.

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