Pasar al contenido principal

Vargas Lleras: el orangután en sacoleva y la paz territorial

El Vicepresidente Germán Vargas Lleras es un animal político. Pero no en el sentido que lo comprendió Aristóteles, sino a la manera que lo describiera Darío Echandía, como un <<Orangután en sacoleva>>.

El chaparraluno usó esa expresión para referirse a la democracia colombiana, cuya violencia (el orangután), según la interpretación de Gutiérrez, Robinson y Ronderos*, ha estado siempre arropada en el sacoleva de un régimen democrático formal, con elecciones regulares, tribunales judiciales independientes, reglas de juego progresistas frente a las libertades individuales y una mayoría de ciudadanos viviendo vidas comunes y corrientes en ciudades modernas.

Puede parecer exagerado el símil e inoportuno hablar de violencia en tiempos de paz y de esperanza, no obstante, el Vicepresidente-candidato, empecinado con su carrera presidencial para 2018, tampoco parece estar dispuesto a hacerle ninguna concesión al momento político.

A esta hora todo se ha dicho sobre los resultados de la jornada electoral del pasado domingo. Pero comparto las apreciaciones que se han fijado con cautela en el pragmatismo del partido de Vargas Lleras, que terminó haciéndose con los votos comprados y cuestionados por relaciones con parapolítica en distintas regiones.

“Al mejor estilo de los ñoños [senadores del Partido de la U cuestionados por su forma de hacer la política], Cambio Radical se sintió cómodo en medio de la mermelada y el clientelismo, al igual que la U y toda la derecha empresarial.” (Andrés Gil, Las 2 Orillas).

En realidad, las elecciones locales reeditaron una vieja práctica de la élite política colombiana: su costumbre de llevar hasta las últimas consecuencias el cálculo electoral, así vaya en contra de los cambios políticos y de la modernización económica que ella misma promueve.

Históricamente, la oligarquía bogotana se ha desentendido de lo que sucede con los territorios en virtud de su control sobre el centro. Es como si la presidencia les trajera tantos beneficios que poco importa lo que pase con las regiones y las municipalidades.

Esa manera de hacer política incubó y alimentó el paramilitarismo, blindó a las guerrillas, fortaleció el narcotráfico, desplazó y victimizó a más de 7 millones de colombianos, tiene en la miseria a otros tantos millares (quienes en la segunda década del siglo XXI lo único que conocen del Estado es su brazo armado), y le entregó en concesión y títulos a las multinacionales buena parte de las tierras que no controlan los agroindustriales, los ganaderos y los narcotraficantes.

Todo esto encuentra su punto más crítico en la denominada “paz territorial” que negocian en La Habana la guerrilla de las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos. Con las cinco gobernaciones de Cambio Radical, las cuatro del Partido Liberal, Las cuatro de la U y las restantes por coalición entre estos mismos partidos, parece que la denominada “Unidad Nacional” no durará mucho tiempo.

El primero en avanzar hacia su fractura definitiva es Vargas Lleras, cuyo proyecto político antes que <<hacer la paz>> busca <<hacerse con la presidencia>>, propósito que lo acerca cada vez más “A las puertas del Ubérrimo”.

Frente al nuevo mapa político quedan varias preguntas: ¿Alcanzará el capital político del presidente para mantener cohesionada su bancada en el parlamento? ¿Le alcanzará la gasolina para gobernar desde la Guajira hasta el Amazonas? ¿Qué opciones electorales va a tener el movimiento político de la guerrilla en este contexto? ¿En qué condiciones se implementarán las anheladas reformas del postconflicto? ¿A quiénes les corresponde el diseño y la implementación de las políticas públicas para la construcción de paz en los territorios?

Como en la novela de Lampedusa, “Cambiar todo para que nada cambie”, parece ser la consigna del poder después de estas elecciones. Y la del Vicepresidente-candidato: ¡Larga vida al orangután en sacoleva!

Postescriptum: Felicitar al Rector de la Universidad del Tolima, José Herman Muñoz Ñungo, en su propósito por llevar la institución a la banca rota. El pasado viernes fueron 10 mil millones, ¿Ya se empezaron a gestionar los restantes 40 mil ante Findeter y el Ministerio de Educación?

***
Francisco Gutiérrez Sanín: “El orangután con sacoleva: 100 años de democracia y represión en Colombia

James Robinson: ¿Why nations fail?

Maria Teresa Ronderos: Guerras recicladas, una historia periodística del paramilitarismo en Colombia

© 2021 All reserved rights.
Diseño y desarrollo web por Micoworker