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Un nuevo movimiento regional

Columnista ElOlfato.com

A estas horas de 2020, ya los líderes de un nuevo movimiento político regional orientado por el exgobernador Oscar Barreto Quiroga, han iniciado la responsabilidad delegada por el pueblo para dirigir los destinos de la Gobernación del Tolima, la Alcaldía de Ibagué y Cortolima. 

La tarea de liderar esta tierra desde la Gobernación del Tolima, durante dos períodos, está concluida en su primera etapa. No dudo que es el amor al Tolima, el decidido empeño, el esfuerzo, la experiencia de 37 años en la vida pública regional, la capacidad de trabajo con fuerzas políticas incluso contrarias a su partido y al nuevo movimiento, el consenso entre diversos actores, la decisión de llevar bienestar hasta las veredas más olvidadas de nuestra geografía, la persistente convocatoria a los equipos de gobierno para dedicar sus horas al servicio público, la reconocida gestión de recursos en las instancias nacionales y un liderazgo a todas luces evidente, hicieron posible que hoy una generación política encabezada por Ricardo Orozco, Andrés Fabián Hurtado y Olga Lucía Alfonso, haya tomado las riendas del poder regional. 

Lo logrado hasta ahora, si se cumplen los buenos presagios, deberá abrir una ruta para construir un liderazgo que todavía no hemos visto en el Tolima. Aquí florecieron caudillismos, se mantuvieron por años empresas electoreras y desfilaron Gobernadores y Alcaldes. De este pasado, sólo quedó en la memoria colectiva regional, en algunos casos, un amargo sabor. 

No deja por ello de ser esperanzador el enfoque que Oscar Barreto quiere dar al futuro del Tolima: Primero, abrir la senda para que otros actores ingresen al panorama político regional; segundo, la propuesta de que el desarrollo tolimense se enmarque dentro de los principios de una “construcción social”. Es decir, es claro que una región requiere obras de infraestructura y proyectos que promuevan el crecimiento económico, pero eso no basta. Veo que el énfasis se concentra en cómo hacer del Tolima “un espacio socialmente construido”, como alguna vez lo proclamara Sergio Boisier. Y si el desarrollo es un “asunto mental”, me parece que el interés es lograr alinear a los actores claves de la región para desencadenar un potencial capaz de diseñar un futuro de bienestar y de oportunidades que jamás hemos visto en el Tolima; tercero, crear una escuela de liderazgo de donde surjan quienes serán los encargados de construir ese futuro; y cuarto, elaborar los planes de desarrollo de Gobernación y Alcaldías con resultados concretos, pero pensados más allá del horizonte de los cuatro años, tomando como línea base el “Informe de la misión internacional de sabios 2019 por la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación”.

Estoy seguro que a esta visión esperanzadora que Barreto ha propuesto, se sumarán aquellos que queremos ver al Tolima en cargos de dirección nacional, con una región de oportunidades para miles de jóvenes sin futuro, con una región que acalle a esos pregoneros del desastre que les encanta dividir y pescar en río revuelto y con una región que aproveche las inmensas potencialidades naturales, intelectuales, culturales, sociales y económicas. 

Este movimiento regional naciente es la senda que nos propone un camino, la aurora de otro amanecer regional, el liderazgo capaz de convocar y de agrupar las esperanzas de un pueblo. Estamos listos a acompañar esta visión para llevar la bandera del Tolima al futuro. 

Bien cabe a manera de síntesis, doctor Barreto, la frase del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán cuando por el tamaño de la enorme responsabilidad nacional que cargaba sobre sus hombros, dijo: “Yo no soy un hombre, soy un pueblo”.

 

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