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Un alumno aventajado

Columnista ElOlfato.com

Roscograma, no solo es una palabra típica colombiana, sino una práctica muy utilizada en el sector público y privado. Se da en la burocracia y en la contratación. Existe en la Justicia, la procuraduría, todos los niveles del poder Ejecutivo, la Diplomacia y hasta en la Fuerza Pública.

Es utilizada para obtener y devolver favores, enriquecer familiares y amigos o para auto enriquecerse desde la ordenación del gasto, como suele suceder.

El hospital del municipio tolimense de El Líbano, es un perfecto ejemplo de ello. Su gerente Manuel González Cantor, reelegido en el cargo, ha montado una estructura de poder y favorecimiento económico y contractual, de la que hace parte su esposa y una ex funcionaria de la institución, pensionada bajo su administración.

A su esposa, María Dolores Castañeda, enfermera de carrera administrativa, la ascendió después de su llegada a la gerencia designándola como coordinadora del Pai – Atención Primaria del hospital. Hecho que genera mayores ingresos a su pareja y a la sociedad conyugal, no solo por el salario sino por los viáticos permanentes ordenados por el mismo gerente, quien la comisiona para realizar gestiones administrativas fuera del municipio y también para comprar repuestos y bienes mediante la modalidad de anticipos en efectivo.

La ex funcionaria pensionada, Rosmira Ulloa Ulloa, vecina de condominio campestre del gerente, construyó una cadena de empresas con su esposo Adán Díaz Amador, su hija Claudia Díaz Ulloa, su yerno Cristian Galvis Pabón y su consuegro Gilberto Galvis, para suministrarle al hospital desde pintura, tinta, papel y material quirúrgico, hasta el personal de servicios generales, administrativo y profesional especializado requerido.

Las empresas familiares Ulloa – Galvis denominadas  Proyectos y Servicios D&S de Colombia Sas (gerente, Adán Díaz Amador), Iolavorando Sas (gerente, Claudia Díaz Ulloa), Galpa Sas (gerente, Cristian Galvis Pabón) y JCG Inversiones S.A. (gerente, Gilberto Galvis), contrataron el año pasado con el hospital cifra cercana a los nueve mil millones de pesos. Es decir, Casi el 50 por ciento del presupuesto de 2016, que para ese año fue de 18 mil 800 millones de pesos.

Todo ordenado y manejado por el gerente González Cantor, quien escudado en que las Empresas Sociales del Estado del sector descentralizado de la salud se rigen por el derecho privado y no por el Estatuto General de Contratación Pública, privilegia y beneficia el roscograma, en detrimento del patrimonio del hospital.

Y para completar el desfase, gran parte del presupuesto restante es destinado para terminar una sede social que ya cuenta con piscina, yacuzzi, canchas de tejo, salón de juegos y  reuniones y a las cuales solo ingresa el personal directivo en compañía del roscograma, con quienes suelen compartir algunos fines de semana.

No nos sorprende lo anterior, porque analizando la hoja de vida de González Cantor, éste registra que del 2012 al 2014 fue gerente del Hospital Reina Sofía de Lérida y a partir del 2015, gerente en El Libano y en estos últimos años su asesor jurídico fue el famoso abogado Orlando Arciniegas Lagos.

Un alumno muy aventajado es el gerente González Cantor.

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