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Turismo sí, pero no así

En los últimos días en el país ha surgido una gran polémica por los incendios forestales que consumieron miles de hectáreas de la selva del Guaviare y el Meta que conectan la Amazonia con la Orinoquia colombiana.

El ideam calcula que el 70 % de la deforestación en el país se concentra en la Amazonia y los daños ambientales causados son irreparables. Hago alusión a estos hechos recientes para llamar la atención porque se han visto afectados atractivos turísticos de inigualable belleza paisajística como lo son el río Caño cristales, el río Guayabero, el río Ariari entre otros.

La naturaleza y la biodiversidad de Colombia son los componentes principales de la oferta turística que pretende promocionar el país ¿pero qué está haciendo en realidad para conservarla y protegerla?

El año pasado surgió un enfrentamiento entre el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y la Unidad Administrativa Especial de Parques Naturales de Colombia que depende del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, al debatirse una posibilidad para que se autoricen las construcciones de hoteles, alojamientos e infraestructuras turísticas dentro de las zonas y áreas protegidas, declaradas como reserva.

El debate está abierto, mientras MinComercio quiere fortalecer la inversión y el desarrollo turístico en el país, los expertos en temas ambientales y turísticos, consideran que es hora de que las autoridades nacionales, regionales y locales definan cuál es el turismo de naturaleza que se quiere desarrollar en Colombia, generando políticas claras con una normatividad y reglamentación adecuada a los diferentes entornos que se cumplan.

Uno de los principales problemas para desarrollar el turismo en entornos naturales, radica en la debilidad que se tiene por realizar acciones planificadas, coherentes y acordes con la realidad de los territorios y las comunidades que lo habitan.

Los parques nacionales naturales son un patrimonio invaluable de los colombianos y deben abrirse a los visitantes pero con un criterio claro de educación y recreación, respetando los planes de manejo, la capacidad de carga y las zonificaciones demarcadas.

No podemos repetir los errores del pasado donde se ha evidenciado cómo las concesiones hechas en estos parques han generado confrontaciones entre los sectores privados con las comunidades locales, porque por encima del interés público está la recuperación de las inversiones realizadas por los privados en estos parques.

En Ibagué no estamos lejos de esta realidad, casos como el Nevado del Tolima y su zona de amortiguación, como el Cañón del Combeima, son preocupantes y alarmantes. Tenemos un escenario natural donde las autoridades no ejercen control, sigue sin regularse la actividad turística, no hay un plan de manejo adecuado y tampoco no existe un ordenamiento territorial ni una planificación del ecoturismo.

Desde el año pasado se conoció la firma de un convenio interadministrativo entre la unidad de parques nacionales y Cortolima para realizar el ordenamiento del ecoturismo en el nevado, pero aún no se presentan los resultados de dicho convenio.

Mientras esto sucede, seguimos observando como esta zona se convierte en el basurero de los turistas irresponsables. En el cañón del Combeima se siguen construyendo casas sin licencias  y los fines de semana las tensiones entre la comunidad, los empresarios de los restaurantes, los ciclistas, los peatones y las empresas de transporte público se hacen más evidentes.

Por otro lado, en otra de las zonas turísticas de la ciudad, en el corregimiento del Totumo, los constructores y arquitectos están disfrazando los proyectos urbanísticos y de vivienda con ser turísticos para obtener el uso del suelo y las licencias de construcción para así realizar  lujosas casas campestres en conjuntos cerrados lejanos de ser algo turístico.

Entonces, seguimos viendo como el interés particular prima sobre el interés común y mientras en la ciudad de Ibagué no exista una política pública clara para el desarrollo de la actividad turística ni una planificación a corto, mediano y largo plazo, difícilmente este sector aportara al crecimiento económico de esta ciudad.

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