Pasar al contenido principal

Turismo Regional: ¿Una apuesta fallida?

Uno de los sectores más afectados por la actual crisis económica es el turismo. Hoteles, terminales de transporte, centros recreativos, operadores turísticos, restaurantes y aeropuertos cerrados fueron la tendencia en los últimos meses, lo que sin duda alentó los altos niveles de desempleo en Ibagué y el Tolima.  Sin embargo, y de cara al futuro, creo que el panorama del sector turístico no se avizora alentador, entre otras por cuenta de la escasa oferta turística que resulte atractiva para visitantes colombianos y extranjeros

He insistido en varios escritos que el COVID debe ser una oportunidad para evaluar las políticas públicas y privadas del pasado y plantear nuevas estrategias de largo aliento que generen desarrollo, empleo y riqueza en la región. Pero mientras aquí la respuesta frente a los desafíos de la pandemia en teoría está en etapa de diseño, otras regiones nos han empezado a tomar ventaja. Tan solo el día de ayer en el diario Portafolio, el gobernador del Quindío anunció la construcción de tres nuevos parques temáticos para aumentar la oferta turística en esa región del país (El Quindío se alista a construir tres nuevos parques temáticos), pues entendió que la inauguración del túnel de la línea representará una gran oportunidad de incrementar el flujo de visitantes a dicho departamento.

Por allá en el 2005 se planteó la famosa “Visión Tolima 2025” en donde se incluyó como uno de sus pilares el turismo y la industria cultural. Claramente, de manera rápida las cifras nos llevan a concluir que las estrategias planteadas en su momento y lideradas por la Asociación para el Desarrollo del Tolima – ADT (¿eso todavía existe? o solo despiertan si les dan moneditas…) se muestran fallidas en muchos aspectos. 

Empecemos entonces por lo general, pues lo que muestran las cifras es que la participación del Tolima en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional viene como el cangrejo, de para atrás. Según las cuentas departamentales del DANE, mientras en 2005 cuando se formuló dicha “visión” la participación del Tolima en el PIB nacional (pesos corrientes base 2015) era del 2.3%, para el 2018 (p) se había reducido al 2.1%, lo que obvio ha generado consecuencias negativas en términos de empleo, pobreza, etc. 

¿Y del turismo qué? Para ser justos hay que decir que las cifras del turismo se encuentran agregadas en el sector de “Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos automotores y motocicletas; transporte y almacenamiento; alojamiento y servicios de comida” por lo cual no es posible discriminar, al menos con las fuentes del DANE, las cifras reales del turismo del Tolima y su contribución al PIB nacional o al PIB departamental. Aún así, el sector en donde se incluye el turismo tuvo una participación en 2006 de 2.2% y del mismo 2.2% en 2018 (p), o sea que no creció nada en más de una década. Nada es nada.

Tal vez datos más fáciles de entender son los que ofrece el Ministerio de Comercio, que dan una idea de los flujos de visitantes y permiten comparar al departamento con vecinos que también le han apostado al turismo como eje del desarrollo. Así pues, mientras al Tolima en 2019 llegaron vía aérea 1.084 pasajeros aéreos internacionales y 67.537 pasajeros nacionales, al Quindío llegaron en 2019 por esa misma vía 40.156 foráneos y 180.605 nacionales. ¿Y qué decir de nuestros vecinos del Huila? Pues para 2019 llegaron vía aérea 1.913 extranjeros y 161.419 colombianos. Claro, no todos son turistas y es posible que al Tolima lleguen más visitantes por vía terrestre por la cercanía con Bogotá, pero estos números sugieren las dinámicas de los visitantes a estas regiones.

Un último dato que es claro respecto a las apuestas turísticas en la región y referidas específicamente a los hoteles. Según el Ministerio de Comercio, las áreas aprobadas para construcción de hoteles en el Tolima decrecieron 46.8% entre 2018 y 2019, mientras que para los mismos años en el Quindío aumentaron un 55.7% y en el Huila 106%. O sea que esto confirma que la inversión turística se está centrando en otras regiones y disminuyendo en el Tolima.

No se si aquí le seguirán apostando al avistamiento de aves, a la música como motor turístico o a al tradicional sancocho al cañón del Combeima. Lo cierto es que, si bien ciertos nichos, destinos y actividades turísticas son interesantes, tienen un público específico y fiel, y obedecen en algunos casos a la “vocación” de la región según algunos expertos como los de la ADT, claramente no tienen el potencial de generar un alto flujo de visitantes y lo que es más importante, mayores niveles de gasto en hoteles, restaurantes, comercio y transporte, lo que es particularmente evidente en el caso de Ibagué. En la medida en que no exista una mejor y más variada oferta turística, los visitantes seguirán de largo hacia otros destinos más atractivos. ¿Se consolidará nuestra región como un lugar de paso? ¿No es hora de evaluar qué sirvió y tiene potencial, y qué definitivamente no despegó en materia turística? 

Post Data: En momentos en que se precisa la unión del sector público, el sector privado, la academia para salir de la crítica coyuntura actual, es vergonzoso el papel que algunos gremios cumplen en la región. Por un lado, mientras la Cámara de Comercio de Ibagué es objeto de muchas críticas y ha obrado el milagro de unir a sectores políticos antagónicos que coinciden en advertir el pobre papel de dicha entidad y de su presidente ejecutivo, por otra parte COTELCO ha anunciado que se retira del llamado Comité de Gremios, espacio en donde mal que bien se intentan generar consensos para buscar salidas a la crisis. Entonces, ¿serán algunos gremios una piedra en el zapato del desarrollo? Señores: Pónganse serios con la región….

 

Diseño y desarrollo web por Micoworker
© 2020 All reserved rights.