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Transformación productiva

La economía de Colombia es pequeña, y aunque en los últimos años ha tenido un crecimiento aceptable, está a punto de tener problemas de empleo y pobreza gracias a la caída de los precios del petróleo.
 
Por lo menos así lo indica el informe “Colombia frente a una destorcida en los precios del petróleo” escrito por Hernando José Gómez, exdirector del DNP, conocido también como el zar de los TLC, y publicado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo, el cual concluye que si el precio del petróleo cae de manera permanente por debajo de los USD $60 aumentaría la tasa de desempleo del país retornando al escenario de dos dígitos y la pobreza aumentaría unos cinco puntos porcentuales.
 
Ya el Director del Departamento Nacional de Planeación, Simón Gaviria, en sus recorridos por las ciudades socializando el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2017 ha advertido, desde que bajó el precio del petróleo y por lo tanto la proyección de ingresos por regalías, que las inversiones a cargo de éstas disminuiría ya que están sujetas al precio del petróleo.
 
Para un departamento como el nuestro, en donde El PIB depende en gran medida de la producción de café y petróleo el estudio debe ser considerado seriamente, y aún más cuando varias proyecciones de inversión en el corto y mediano plazo están amarradas a las regalías. Las regalías han jugado un papel importante en los últimos años.
 
Al disminuir la inversión se reducirá el empleo, caerán los ingresos y el consumo. No sería raro ver otra vez tasas negativas de crecimiento del PIB en el Tolima como en el 2010-2011 y a Ibagué liderando el Rankin del desempleo en Colombia.
 
De otro lado, el Boletín Económico III trimestre 2014 entregado por el Banco de la República, informa que en dicho periodo la economía de la región Centro (Cundinamarca, Tolima, Huila, Caquetá) registró cierto grado de desmejora en las actividades agrícolas, donde decrecieron las áreas plantadas en algunos de los principales cultivos transitorios por escasez de lluvias, en el Tolima, la superficie plantada de arroz bajó de 51.050 a 47.166 hectáreas (-7,6%); así mismo, disminuyó la extracción de petróleo, la reducción en el Tolima fue de 17,6%;  al igual que las exportaciones, en particular en petróleo para el Tolima fue de -71,4%.
 
Así las cosas, es de esperar que la tasa de crecimiento del departamento no esté por encima de 2,4 puntos manteniéndose muy por debajo del promedio nacional.
 
La coyuntura económica revive un debate al que no se le ha puesto la suficiente atención por parte de los gobiernos territoriales en nuestro departamento, la transformación productiva del Tolima. Seguimos comportando de manera reactiva en términos del desarrollo económico.
 
Mucho se ha hablado y comprobado de las ventajas comparativas y vocación agrícola de todo el departamento, pero la verdad no hemos avanzado en la transformación hacia una agroindustria de alto valor agregado. ¿Qué se necesita para aumentar la producción en dicho sector?
 
No hay duda que el primer paso, en el que ya se trabaja, es en crear ventajas competitivas en ciertas apuestas productivas mediante la innovación y la tecnología, la amenaza es que los proyectos formulados y que se encuentran en la OCAD dependen del fondo de ciencia y tecnología del sistema de regalías. Además se requiere una política del gobierno que construya bienes públicos como pequeños distritos de riegos, centros de transformación y almacenamiento, carreteras y sistemas de transporte eficiente, y que asegure servicios como asesoría  técnica y financiera a los productores agro-empresariales y campesinos. Trabajar en los sectores de la agroindustria agro-empresarial y la agro-industrial rural debiera ser un compromiso de primer orden.
 
Uno de los grandes retos para el departamento es crear un nuevo sector agroindustrial que use la nueva producción que se obtendrá de las nuevas hectáreas del triángulo sur, sería una equivocación de proporciones inimaginables para la economía del Tolima si la producción del triángulo es vendida sin valor agregado.
 
De otra parte, el impulso a la caficultura del departamento es vital, no solo por su impacto social a unas 50 mil familias tolimenses sino también por las condiciones apropiadas para tener una caficultura de alto valor agregado. Desde hace unos años atrás se viene pensando en la creación de un clúster des cafés especiales, esa es una propuesta que bien vale la pena desarrollar.
 
Con relación a las oportunidades que tiene el sector del turismo en el departamento no hay duda que la proyección que tiene la región del Oriente son muy grandes, promocionar la inversión en Prado como mar interior de Colombia debe ser prioritario, articulado está a los servicios que pueden ofrecer
 
Espinal, Melgar e Ibagué. Aquí es importante tener en claro que los gobiernos deben invertir en infraestructura de vías, comunicaciones y servicios públicos, y que el sector privado a través de las cámaras de comercio y los gremios económicos deben apoyar e impulsar una nueva cultura del servicio. Este proyecto debe concretarse desde la RAP centro ya que el mercado natural es Bogotá.
 
Finalmente, con relación al impulso de la industria local debe tenerse como  propósito promover y desarrollar exportaciones. Las lecciones aprendidas de casos exitosos en América Latina dan cuenta que para promover las exportaciones de sectores no tradicionales, el gobierno debe jugar un rol importante en el diseño de políticas de promoción y desarrollo de exportaciones de acuerdo al contexto económico de la región, identificando los obstáculos que enfrenta el sector privado, de manera que las políticas públicas se enfoquen en la eliminación o reducción de éstos y de las fallas del mercado. Tener un dialogo fluido entre el sector público y el sector privado es la mejor manera para identificar las barreras existentes y diseñar las políticas, facilitando de esta forma la promoción y el desarrollo de nuevos sectores de exportación.
 
Estoy convencido que los Tolimenses podemos alcanzar niveles de crecimiento superiores al nacional, durante el 2006 y 2007 el PIB alcanzó a estar por encima de nueve puntos, pero para ello debemos transformar productivamente el Tolima.

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