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Toledo, el de la vista gorda

Las declaraciones del candidato del continuismo John Esper Toledo, a la prensa local, responsabilizando a todo el mundo del fracaso de los XX Juegos Nacionales, son insolentes y buscan salvar a su patrocinador, el alcalde Luis Hernando Rodríguez, metiendo a todo el mundo en el paseo (Nación, Departamento, Municipio y dirigencia deportiva), cuando el principal artífice de esta vergüenza en su jefe.

Y todo comenzó en la elaboración de los estudios y diseños de las obras que fueron sacudidas por el escándalo de sobrecostos y sobredimensionamientos de escenarios que se hicieron para  cobrar once (11) mil millones, cuando los especialistas y entendidos consideraban que estos por caros que fueran no superaban la cifra de tres mil millones. ¿Y por qué se hizo esto? Simplemente para elevar los costos de las obras por cerca de 350 mil millones, cuando se sabía que estas solo llegan a 120 mil, pues el gobierno nacional no iba a destinar más recursos para las mismas.

Planificada y calculadamente, quienes organizaron la chanfaina (el municipio de Ibagué en cabeza de su alcalde), sabían que solo así, elevando los costos de las obras podían elevar el precio de los estudios y sacar siete mil millones más de lo que realmente costaban. Ojalá la Fiscalía arroje pronto resultados sobre esta investigación y se sepa la verdad.

Desde aquí comenzaron a marchar mal los Juegos Nacionales, agregándose el incumplimiento de los cronogramas de contratitas, más la falta de un estricto control. Y  ahora, el candidato Toledo designado por el actual alcalde para ser su reemplazo, no puede hacerse el inocente ni el de la vista gorda cuando formó y forma parte de todo el andamiaje de la cuestionada administración de Luis H. Rodríguez.

Muchos menos salir con declaraciones cínicas buscando responsables en otros lares distintos al de su tutor. El candidato Toledo, tiene una inmensa responsabilidad política y debe responder también como el continuador de la ‘obra de gobierno’  de su patrocinador.

El gobernador Luis Carlos Delgado Peñón, ni el departamento del Tolima, tienen velas en este entierro lánguido de los Juegos Nacionales, salvo el de haber gestionado desde su programa de gobierno la consecución de estas justas deportivas ante el presidente Santos, como una razón para buscar el despegue y desarrollo económico, urbano, de vías y escenarios deportivos,  entre otros.

La prueba palmaria de esta afirmación es el avance de las obras que se realizan en municipios distintos a Ibagué, donde la administración departamental tiene control e injerencia como los dos coliseos de Chaparral que se encuentran en un 90 por ciento, los dos coliseos del  Espinal en un 85 por ciento,  el coliseo y el estadio del Líbano en un 86 por ciento, los dos coliseos de Melgar en un 93 por ciento y el muelle de Prado para deportes acuáticos en un 60 por ciento, pero esta obra es la menos complicada  de construcción de  todas las anteriores.

Todos estos escenarios estarán terminados oportunamente para la realización de las justas deportivas antes de noviembre.  De tal manera que el candidato del continuismo, no puede  enlodar a todo el mundo para salvar a su amo.

Ahora en cuanto a los tiempos para concluir las obras, tampoco se puede decir que fue corto. Igual el propio alcalde Luis H. los acepto y se comprometió en repetidas ocasiones a concluirlas en los tiempos establecidos señalando que los contratistas españoles representados por un chatarrero, como lo denunció oportunamente ELOLFATO.COM, iban a trabajar las 24 horas del día cosa que nunca se cumplió.

Los medios informativos financiados por la alcaldía que han esgrimido este argumento, involucrando al gobernador Delgado Peñón, so pretexto de cierto orgullo o deseo de querer inaugurar el certamen en noviembre, pero en el fondo con la idear de equiparar al mandatario seccional con  el local, en cuanto a grado de responsabilidad del desastre se refiere, se equivocan buscando chivos expiatorios para que acompañen a quien les dispensa los millonarios favores publicitarios en la desgracia administrativa y política que afronta.

Pero hay más, esta afrenta e indignación que estamos viviendo los ibaguereños y tolimenses, es producto de la corrupción del proceso licitatorio amañado y chaleco que se desarrolló para  adjudicar las obras. Eso no es un secreto ni el candidato Toledo lo desconoce.

Toledo es responsable y cómplice a la vez de todo el fracaso de este gobierno municipal no solo de los escenarios deportivos, sino del acueducto alterno, la movilidad, la inseguridad, el deterioro de la malla vial, la falta de vivienda de interés social, el pésimo servicio de salud y si continuamos no terminamos la lista.

Ahora Toledo, no nos puede prometer la Isla de la Fantasía, ni desligarse del cordón umbilical que lo ata a Luis H. Rodríguez, ni muchos menos negar el útero donde se engendró su candidatura.

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