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Si se van los Juegos, que se vaya Luis H.

Dice un viejo y conocido refrán que no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla, y a la ciudad le llegó el plazo de cumplir con los Juegos Nacionales mientras la deuda del Alcalde con Ibagué crece a pasos agigantados.
 
En efecto, y como lo registraron diversos medios locales, el Presidente Juan Manuel Santos, quien generosamente le había otorgado a Ibagué una de las subsedes de los XX Juegos Deportivos Nacionales el 31 de Marzo de 2012, en su visita a Chaparral, acaba de darle a la ciudad un claro ultimátum: si en 15 días los contratos para las obras de los escenarios no están firmados, los juegos se van para otra parte.
 
Como a los estudiantes flojos y perezosos, no es la primera vez que funcionarios del Gobierno Nacional llaman la atención al Alcalde Luis Hernando sobre la lentitud e inoperancia de su administración, pues en el pasado el entonces Ministro de Vivienda y hoy Vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, también había hecho duras advertencias en referencia al nulo avance de los proyectos relacionados con el Acueducto Complementario.
 
En este sentido, los Juegos Nacionales, al igual que el Sistema Integrado de Transporte Público y el Acueducto Complementario, son claros ejemplos de que al Alcalde Luis Hernando le quedó grande la ciudad, pues por dedicarse al golf, a impulsar sospechosos y cuestionados proyectos como el de las fotomultas o el POT por decreto, a culpar a sus críticos por su raquítica gestión y a jugar al gamonal político, se desconectó de la realidad de Ibagué, hecho que se demuestra con su consistente caída en las encuestas de opinión.
 
La inminente posibilidad de que Ibagué pierda la posibilidad de realizar las competencias de los Juegos Nacionales, no solo privará a la ciudad de escenarios modernos y dignos para la práctica de diferentes disciplinas deportivas, sino que afectará la economía de la ciudad de manera grave.
 
¿Cuánto dejarán de facturar los hoteles y restaurantes de la ciudad si los deportistas se van para otra parte? ¿Cuánto perderán los taxistas y empresas de transporte locales si las delegaciones ya no vienen? ¿Cómo se verá afectado el mercado laboral de Ibagué si ya no se demanda mano de obra para la construcción de escenarios o la prestación de los servicios antes mencionados? ¿Cuál va a ser el costo para el comercio organizado por cuenta de menores ventas? En fin, como vemos el costo de no hacer los Juegos Nacionales sería altísimo para nuestra maltrecha ciudad.
 
Tal vez si el alcalde hubiera escuchado con mayor atención a sus “críticos”, quienes a pesar de las amenazas de demandas le hemos dicho unas cuantas verdades, en vez de haberle puesto atención a su nutrido comité de aplausos en donde se incluyen comunicadores de bolsillo, mediocres asesores y cuestionados abogados, la ciudad hoy no estaría expuesta al ultimátum del Presidente Santos, como tampoco a los serios y fundamentados cuestionamientos de la Procuraduría y el Zar Anticorrupción en referencia a las licitaciones del Parque Deportivo y de la Unidad Deportiva de la 42 con 5. Tristemente, el plazo llegó y la ciudad no cumplió.
 
PD: Es de esperarse que el Alcalde una vez más insista en que sus críticos y algunos medios de comunicación son los culpables de este ultimátum, de paso señalando boberías como que el Presidente Santos odia a Ibagué o que hay que rezar insistentemente para que los juegos sean una realidad. Otros dirán que es el momento de rodear al alcalde, con lo que yo estaría de acuerdo: rodearlo y acompañarlo hasta los límites de la ciudad para que abandone Ibagué, pues creo que nos iría mejor sin su presencia. Si se van los juegos, que se vaya Luis H.

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