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Seamos serios

Tanto el Presidente de la República como el ministro de Hacienda, cada uno a su modo, salieron a contradecir al Gerente del Banco de la República, quien en la reciente convención bancaria en Cartagena afirmó que la economía colombiana parecía estar estancada. El ministro Carrasquilla expresó que esa afirmación carecía de fundamento y era una opinión filosófica sin seriedad. El Presidente, siempre mucho más sereno que su furioso ministro, relató los avances que se han logrado y los problemas que se han podido resolver.

Ahora bien, algunos representantes del partido de gobierno salieron en defensa de la política económica del ejecutivo, pasando a la ofensiva y descalificando la presentación del gerente del Banco de la República. Twitter va y twitter viene y mientras tanto las encuestas sugieren que para la gente las cosas en Colombia van mal y tienden a empeorar. No obstante, los datos están ahí y a partir de estos podemos tratar de organizar algunas ideas. Aquí solo retomo el crecimiento económico del 2,8 % en el primer trimestre, revelado por el DANE, y el pronóstico de crecimiento que tenía el Banco de la República del 3,2% para el mismo periodo. A esto sumemos que no todas las calificadoras de riesgo ven con buenos ojos lo que está pasando con la economía colombiana y los problemas de gobernabilidad que enfrenta hoy el Jefe de Estado.

Para subir aún más el tono del debate, el profesor y premio Nobel de economía, Christopher Pissarides, insiste en que la gran necesidad de Colombia es la reforma laboral y que el salario mínimo es muy alto. Lo dice con argumentos técnicos, no políticos. Cabe recordar las cifras sobre informalidad en las 23 ciudades principales, pues sugieren una informalidad cercana al 50%. Si revisamos todos los municipios encontraríamos una situación mucho más grave. Es relativamente sencillo: contratar es tan costoso y tan difícil que lo mejor es no hacerlo y buscar cualquier otra figura. Siempre me he preguntado ¿por qué la mayoría que no tiene un contrato, no tiene trabajo estable y no encuentra qué hacer, apoya que se suba el salario mínimo por encima del IPC, por encima de la productividad y por encima de la sana lógica del mercado?

Expresar en rueda de prensa que se logró el alza más importante del salario mínimo en 25 años como un gran triunfo hace que unos pocos celebren porque se benefician, que otros sientan alguna motivación al pensar que si encuentran trabajo ganarán más, y que la mayoría aplauda como quien aplaude en una reunión masiva porque llegó la ola y nadie sabe en dónde se originó.

Seamos serios. En Colombia se requiere una reforma pensional para que no haya más subsidios a los ricos (entre esos la pensión de mi señor padre a quien amo y de muchos buenos amigos), una reforma laboral donde el salario mínimo sea un punto de partida y no “lo de ley”, menos regulaciones absurdas para que le economía se mueva y se genere un buen clima de inversión y un sistema educativo que además de exponer derechos y más derechos, gire hacia la formación en competencias para el emprendimiento, la innovación y la competencia. Cuando uno es firme en sus decisiones piensa en la próxima generación y no en la próxima elección, como recordara siempre Bismarck.