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Para los escépticos del COVID-19: la historia de un hombre que estuvo 21 días en una UCI de Ibagué

Durante estos días que permaneció en la unidad, el paciente vio fallecer a sus compañeros.
Salud
Autor: Ruddy Díaz
Autor:
Ruddy Díaz
 Para los escépticos del COVID-19: la historia de un hombre que estuvo 21 días en una UCI de Ibagué

La historia de Jorge Otálora sirve de lección para quienes insisten en comportamientos irresponsables y creen en que el COVID-19 es una simple "gripita". 

El hombre, de 48 años, permaneció 21 días en una Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Federico Lleras Acosta. 

Otálora ingresó a esta unidad el 2 de enero del presente año. Aunque no estuvo intubado, permaneció conectado a una cánula de alto flujo.

“Eso es una manguera gruesa con tubos que van por dentro de la nariz y lo que hace es que el aire que expulsa es caliente. Cuando uno tiene los pulmones como los pone el COVID-19, la sensación es maravillosa”, indicó.

También  explicó que la cánula le produjo alergia durante unas horas, pero luego, su cuerpo resistió el procedimiento.

“Es una satisfacción grande porque uno siempre siente el temor de la intubación. Aunque yo la  autoricé ”, precisó.

Asimismo, relató que cuando le pusieron la cánula, sus pulmones nuevamente comenzaron a funcionar por esa máquina y “fue una sensación muy bonita", acotó. 

No obstante, para él era muy complicado estar las 24 horas del día acostado boca abajo y sometido a dicho aparato para respirar.

Además, debía depender del cuidado de los profesionales de salud para que lo bañaran y le cambiaran su pañal, el cual, debido al uso por tanto tiempo, le causó una pañalitis aguda. 

Durante los 21 días el hombre bajó 20 kilos y resistió más de 200 punzadas para realizarle exámenes y aplicarle medicamentos. 

Vio morir a sus compañeros 

La esperanza de vida del señor Jorge era escasa, su reporte médico era crítico porque padece de tiroides y tensión, lo que hizo que sus pulmones se afectaran rápidamente.  

No obstante, la vida le alcanzó para ver la muerte de sus compañeros de UCI.

“ La señora que estaba enseguida mía falleció, el del frente mío también. Yo dije Dios mío, ya me toca a mí”, puntualizó.

Asimismo, observaba con la poca fuerza que tenía, cómo enfermeros y médicos corrían por la unidad y se angustiaban al reanimar a los pacientes. 

"Eso es una situación muy difícil. Conocer el personal que está ahí y solamente verle los ojos o identificarlos por el nombre, no más", dijo. 

Otálora expresó que el personal médico que lo atendió "son unos héroes porque mantienen muy pendientes de uno. Llegar a una UCI es muy duro". 

Luego de la UCI

Despúes de salir de la Unidad de Cuidados Intensivos, Jorge se enfrentaba a la vida siendo paciente COVID-19. 

"Es un proceso duro,  inclusive,  psicológico porque a mí me da miedo salir. Yo tengo una empresa y vengo a trabajar, a estar pendiente de mis muchachos, pero sigo tomando medicamentos para desinflamar, sigo tomando una cantidad de cosas. ", dijo.

Además debe realizar terapias respiratorias, hacer ejercio y mantener una alimentación balanceada. 

"Yo trato de hacer el ejercicio normal, no me esfuerzo mucho porque todavía me da miedo con mis pulmones", indicó.

Otálora perdió la fuerza de un brazo y una pierna a raíz del virus. También estuvo un mes conectado a un respirador desde su casa para continuar con su proceso de recuperación. 

El hombre nunca pensó que el COVID-19 lo tocará a él y a su familia. Ya que, solo después de salir de la UCI se enteró que sus seres queridos también estuvieron en riesgo por el mortal virus. 

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