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Menores de cinco años y mayores de sesenta son los más vulnerables a sufrir una Infección Respiratoria Aguda

La infección respiratoria aguda (IRA) está entre las tres primeras causas de mortalidad en menores de cinco años en Colombia.
Salud
Autor: Redacción Salud
Autor:
Redacción Salud
Menores de cinco años y mayores de sesenta son los más vulnerables a sufrir una Infección Respiratoria Aguda

La infección respiratoria aguda (IRA) es un grupo de enfermedades que se producen en el aparato respiratorio y son causadas por diferentes microorganismos como virus y bacterias. Inician de forma repentina, en su mayoría son leves, pero pueden complicarse de acuerdo con el estado de salud de la persona y poner en riesgo la vida.

Las infecciones respiratorias agudas son consideradas una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, en Colombia la IRA es la quinta causa de mortalidad en población general y se ubica entre las tres primeras causas en menores de cinco años.

El Dr. Juan Pablo Rodríguez Gallego, neumólogo adscrito a Doctoralia, plataforma líder a nivel mundial en conectar a pacientes con profesionales de la salud, entrega las claves de la prevención ante la alerta en el país por un nuevo pico de infección respiratoria aguda.

Lo primero respecto a la prevención, es conocer que hay algunos grupos de la población que están más expuestos a complicaciones graves ante la presencia de una infección respiratoria aguda.

La gravedad está en lactantes o menores de 5 años, se ha visto que un tercio de esa población que desarrolla una infección respiratoria aguda puede presentar neumonía complicada. El otro grupo en mayor riesgo son los mayores de 60 años, allí hay un alto porcentaje de producir neumonía grave y el otro subgrupo de personas en riesgo están los pacientes con comorbilidades respiratorias como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis pulmonar, asma y pacientes con algún tipo de patología que afecte su sistema inmune como diabetes (insulinodependientes), VIH, otras inmunodeficiencias”, indica el especialista.

En segundo lugar, es necesario mantener algunas medidas que se intensificaron con la llegada del COVID 19 y que nos ayudan a prevenir todo tipo de virus:

  • Uso adecuado de tapabocas: en especial en poblaciones susceptibles.
  • Lavado frecuente de manos: con agua y jabón. Cuando no esté disponible uso de geles antibacteriales.
  • Distanciamiento social: en espacios cerrados, sin ventilación e incluso en espacios abiertos donde hay un gran número de personas.
  • Vacunación: la inmunización anual contra influenza en niños y mayores de 60 años y completar los esquemas de vacunación COVID en ambas poblaciones, disminuye los ingresos hospitalarios y las complicaciones. Esto no disminuye la infección, pero sí la gravedad de la enfermedad.

Consultar de manera oportuna es clave para evitar las complicaciones. y que se afecten incluso otros órganos como el corazón por infecciones asociadas.

“Una consulta temprana, un tratamiento oportuno, el adecuado uso de antibióticos y una inmunización previa nos va a ayudar a mejorar el pronóstico del paciente y evitar que se afecten incluso otros órganos como el corazón por infecciones asociadas”, explica el neumólogo Rodríguez.

Como prevención también está la importancia de identificar los síntomas más frecuentes y los signos de alarma:

  • Síntomas frecuentes en niños: Fiebre, malestar general, congestión y secreción nasal, también se pueden presentar síntomas como tos, dolor de garganta, expectoración y dificultad para respirar.
  • Síntomas frecuentes en adultos: Dificultad para respirar, dolor en el pecho al respirar o toser, decaimiento o cansancio excesivo, fiebre mayor de 38,5 grados centígrados, durante más de dos días.
  • Signos de alarma en niños: Respiración rápida o agitada, dificultad para respirar, secreción nasal con mal olor o con pus, fiebre que no cede con los antipiréticos.
  • Signos de alarma en adultos: Tos persistente con expectoración amarillenta o purulenta (pus), fiebre persistente, dolor de espalda, malestar general asociado a fiebre y tos.
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