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Los cambios que trajo el COVID-19 para la medicina del Tolima desde la mirada de la doctora Claudia Echeverry

La cirujana general habló sobre los protocolos de bioseguridad para realizar operaciones, los cuidados después de salir de su lugar de trabajo y la emoción que trajo la aplicación de la vacuna contra el COVID-19.
Salud
Autor: Ruddy Díaz
Autor:
Ruddy Díaz

La médica cirujana Claudia Echeverry, coordinadora del comité de Infecciones del Hospital Federico Lleras Acosta, relató los cambios más significativos que ha vivido durante el primer año de pandemia por el COVID- 19.

En los primeros meses del 2020 el mundo vivía una de las transformaciones más importantes de los últimos tiempos. Expectantes los colombianos observaban detrás de sus televisores cómo en Wuhan (China) un virus obligaba a las personas a utilizar tapabocas.

Echeverry recordó que en el departamento del Tolima los casos empezaron a aparecer a mediados del mes de marzo.

“El primer paciente que manejé desde el punto de vista quirúrgico fue una señora que llegó a la Clínica Medicadiz. La mujer estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos y tenía otra enfermedad, pero era una paciente COVID-19”.

La doctora contó que el miedo al contagio estaba latente en el quirófano. “Cuando yo entré a operar a esa paciente nos tocó ponernos todos los elementos de protección personal que para todos los médicos es complejo”, explicó.

Operar con tantos implementos ha dificultado la habilidad para intervenir a las personas, ya que los especialistas deben usar careta, doble tapabocas, traje quirúrgico y varios pares de guantes.

Sin embargo, esto es un problema para las personas que usan gafas. “Eso hace que usted empiece a respirar y que las gafas se vayan empañando y dificulten la visibilidad”, mencionó. 

Además, indicó que es como si estuvieran yendo al espacio. “Es muy caliente y es difícil estar así”, precisó.

De igual forma, explicó que también han tenido que cambiar algunas técnicas quirúrgicas con el fin de evitar el contagio.

Se enfrentó a los dos ‘picos’ de la pandemia

La médica señaló que el temor a que ocurrieran cosas como los de Ecuador, en donde las personas fallecían en la calle, los atemorizaba.

“Progresivamente fueron aumentando los casos y subiendo la ocupación de UCI a 95%, sin embargo, paralelamente se fueron adecuando las UCI”, indicó.

Afortunadamente, relató, pasaron de 43 camas de UCI en la sede la Francia del Hospital Federico Lleras Acosta a tener 139, es decir, casi el triple.

No obstante, manifestó que hubo momentos en los que todas las camas estaban ocupadas y el problema “si se vio que las camas estaban ocupadas por COVID-19 y que el resto de patologías tuvieron que esperar”, precisó.

De igual forma mencionó que desde el punto de vista de cirugía programada también hubo un cese porque solo se permitían las intervenciones de urgencias.

“Yo pienso que todavía no hemos evaluado el impacto de eso que pasó”, enfatizó.

La emoción de la vacuna

Echeverry dijo que a pesar de que la vacunación en Colombia está demorada por ser un país tercermundista, la aplicación de la vacuna fue una dosis de alegría.

“Muy contenta, yo estaba esperándola con ansias porque a pesar de que vamos a continuar cuidándonos, ya uno tiene en teoría los anticuerpos que se están creando gracias a la vacuna”, explicó.

Asimismo, expresó que no se contagió por el COVID-19 porque “estuve de buenas. Yo fui muy estricta de las medidas fuera del hospital y de las clínicas para disminuir la posibilidad del contagio”.

La vacuna es para la doctora un arma certera para seguirle haciendo frente al virus ya que sin ella se sentía totalmente indefensa.

Aspectos positivos del primer año

La médica general destacó tres aspectos positivos del primer año de pandemia por el COVID-19: fortalecimiento de los servicios de salud, lavado de manos y la cohesión.

“Rescato que se ampliaron los servicios de salud. Pero, ahora llega un problema y es cómo llenar estas UCI con una patología que no sea COVID-19, pero digamos que si se salvaron muchas personas”, sostuvo. 

De igual forma, afirmó que el lavado de manos, uno de los principales cuidados para evitar todo tipo de infección, se fortaleció. “Con la pandemia se volvió más importante lavarse las manos. Usted ve al personal de salud más cuidadoso en eso, hace desinfección constante”, resaltó. 

En cuanto a la cohesión, la mujer dijo que en la parte familiar hubo más unión y las personas empezaron a colaborarse mutuamente en los cuidados de la casa.

La doctora indicó que aunque estamos en un momento en el que el virus está controlado, este no se ha ido y ya se preparan para un tercer ‘pico’.

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