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Hipertensión: la principal comorbilidad de los fallecidos por COVID-19 en el Tolima

Según un informe de la Secretaría de Salud del Tolima, a corte del 10 de febrero, de las 1.994 personas que murieron por COVID-19, 664 eran pacientes hipertensos.
Salud
Autor: Ruddy Díaz
Autor:
Ruddy Díaz

Un informe de la Secretaría de Salud del Tolima reveló que el 33.3 % de los fallecidos por COVID-19 en el departamento sufría de hipertensión.

Según el reporte, a corte del 10 de febrero, de las 1.994 personas que murieron por Coronavirus, 664 eran pacientes hipertensos. 

De acuerdo con Rómulo Salazar, especialista en cuidado crítico del Hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué, esta patología se convirtió en una de las principales comorbilidades de estos pacientes, pues genera daños en los órganos por los que normalmente entra el virus.

“En muchos casos esas enfermedades ya han hecho que los órganos tengan daños y llega el COVID-19, encuentra que estos en su base no están bien, y resulta afectando más al paciente”, aseguró.

¿Qué es la hipertensión y cómo afecta al organismo?

La hipertensión, también considerada como tensión arterial elevada, es una enfermedad sistémica en la que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos que llevan este líquido a todas las partes del cuerpo.

“La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear”, explicó la OMS. 

Al respecto, el especialista expresó que estos valores de presión se miden por unos dispositivos en forma de brazalete los cuales revelan si la presión está alta o baja.

“La incidencia depende de la edad. El 10% de pacientes son entre 30 y 40 años, pero por encima de los 70 años la incidencia es mucho mayor, algunos son del 50 %”, explicó el intensivista.

De hecho, de los 1.994 muertos por COVID-19, 1.194 correspondían a adultos mayores de 70 años.

El médico indicó que cuatro de cada 10 personas padecen esta enfermedad. Pero, el 50% de los casos no se encuentran diagnosticados, lo que imposibilita su tratamiento.

“El 50% de las personas no saben que tienen hipertensión arterial porque no se miden o no se hacen ver del médico, y tampoco asisten a los programas de prevención”, explicó Salazar.

De igual forma, mencionó que de los diagnosticados hay una estadística preocupante y es que el tratamiento no alcanza las metas para controlar adecuadamente la enfermedad.

“La presión arterial si no se controla trae daños a nivel de muchos órganos, entre los principales afectados están los riñones. Una hipertensión no controlada lleva a que se requiera diálisis y hay alteraciones cerebrales como la trombosis”, acotó.

Pero la hipertensión también puede ocasionar lesiones a nivel oftalmológico. “Digamos que es una enfermedad que si no se diagnostica a tiempo o se diagnostica pero no se trata adecuadamente, va a llevar a muchas complicaciones”, aseguró.

El intensivista, quien ha trabajado en la Unidad de Cuidados Intensivos durante la emergencia por el COVID-19, precisó que la hipertensión difícilmente puede ser prevenida ya que es una enfermedad primaria.

Sin embargo, indicó que hay factores de riesgo como la diabetes, obesidad, síndrome metabólico, falta de ejercicio y alimentación no saludable que aumentan la posibilidad de padecerla.

Salazar precisó que la hipertensión no es la única enfermedad de base que genera más riesgos al contagio por el COVID-19, también se encuentra la diabetes y la obesidad.

El especialista recomendó a los ciudadanos a que se realicen una toma de presión arterial en sus EPS para una identificación de la comorbilidad que ha sido letal en el departamento.

Otras comorbilidades preexistentes en los fallecidos por COVID-19

El informe obtenido por esta redacción, también develó otras enfermedas preexistentes en los fallecidos por COVID-19 del departamento.

El 20,5% de los pacientes que murieron tenían diabetes y el 15,8% padecían de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, EPOC.

Asimismo, el 14,3 % fue diagnosticado con otras patologías y el 11,4% por obesidad.  

La comorbilidad que se presentó en menor porcentaje fue el Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH, con el 0, 2%. 

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