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Retrato de ibaguereña en España: pintar por sus sueños y contra el cáncer

Viajó a España para construir su camino, pero la pandemia y el cáncer le salieron como obstáculo.
Historias
Autor: Laura Cristina Cardona
Autor:
Laura Cristina Cardona

La enfermedad, la soledad y la pintura son tres elementos que tienen en común Frida Khalo, pintora mexicana de principios de siglo XX y Eliana Calderón, artista ibaguereña que después de dejar su trabajo como contadora viajó a España para estudiar y perfeccionar su técnica. Allá se encontró con la pandemia y con un cáncer de mama grado 3 diagnosticado en abril.

“Ella (Frida Khalo) era de muchos retratos y autorretratos. Me veo identificada con ella por el tema de su enfermedad, porque la utilizó para que su pasión fluyera mucho más, por coger estas experiencias y darle un toque diferente a la pintura”, cuenta Calderón.

La artista mexicana sufrió un accidente a los 18 años, en el año 1925. Viajaba en un autobús que fue arrollado por un tranvía. Sufrió fracturas en su columna, costillas, clavícula, pelvis y pierna derecha. En su recuperación se inició en la pintura con un caballete acondicionado a su cama y un espejo para sus autorretratos. Pudo recuperarse, pero quedó con secuelas que marcarían su obra en adelante.

Los problemas de salud golpearon a Eliana en abril. Después de estudiar unos meses en España y de encerrarse por la pandemia empezó a sentir síntomas: “Fue un dolor que me empezó a dar en el pecho y me empezó a crecer una masa de manera inesperada. En dos meses ya la masa tenía 7 cm y el cáncer estaba creciendo muy rápido”.

Estuvo cinco meses en quimioterapia. La semana pasada le dijeron que el efecto no era el esperado y debían operarla. Ese día para ella se convirtió en frustración. Por cinco meses sufrió dos ciclos de quimioterapia que no habían ayudado a su proceso: “yo me quedaba 5 días vomitando después de cada quimio, sin querer escuchar, oler ni sentir nada. Se me cayeron los cabellos, las cejas, las pestañas, las uñas”.

Este proceso pesado y doloroso lo tuvo que vivir sola. Lejos del calor de su familia y de su madre, a quién más desea a su lado en este momento. Hoy, en la segunda etapa de su tratamiento, es cuando más la necesita. “Me van a practicar una mastectomía radical, voy a perder una parte de mi cuerpo, parte de mi zona axilar. Me tengo que recuperar, rehabilitar. Obviamente necesito alguien que esté acá”, expone.

Espera que ese alguien sea su mamá. Para traerla Eliana inició una campaña en redes sociales con el fin de recoger fondos. Quien desee colaborar recibirá una ilustración realista o en caricatura de la foto que envíe. Al momento de la entrevista ella trabajaba en la foto de una pareja que quería la ilustración al estilo de Dragon Ball. Hoy ya puede verse el producto terminado en su cuenta de Intagram @eliaka123.

Cambio de vida

“Yo creo que he logrado sobrellevar esto gracias a que hago lo que quiero, lo que me gusta”, explica. Porque por casi 11 años el arte solo fue un hobby en su vida, uno que llenaba sus horas libres, en sus otras horas era jefe de Contratación en la Clínica Medicádiz.

Aunque la pasión por la pintura acompañó su infancia, la estabilidad económica no estuvo tan presente. Decidió estudiar contaduría, encontró trabajo y alcanzó una estabilidad de la que, con el tiempo, quiso salir.

Sebastián Varón es un amigo de Eliana en Ibagué, también es artista y fue testigo de la transición que hizo ella de la contaduría a la pintura: “El cargo que tenía le consumía mucho tiempo y energía. Vi como se desgastaba. A mí me incomodaba porque sabía que tenía ese sueño de ser artista”.

Además de la voz interna de Eliana, la de Sebastián también le pedía que cambiara de vida: “Le decía: Eli, mira la forma de dejar tu trabajo. Emprende tu propio negocio, haz algo porque se te están yendo los años y no has desarrollado tu potencial artístico”.

Después de varios intentos, el año pasado inició el camino del arte, su pasión. “Cuando tomó esa decisión algo se liberó en ella, la sentía feliz y segura”.

Él es una de las personas que le ayuda a promocionar la campaña para reunir fondos: “Yo siempre he tenido la perspectiva de que no existen casualidades. Dios la llevó para salvarle la vida, porque en una batalla contra el cáncer la ciencia juega un papel super fuerte y el sistema médico colombiano es paupérrimo”.

Para describirla usa palabras como radiante, enérgica, entregada. También dice que la enfermedad ha hecho que la note menos vital y la entiende: “estar sola con esa enfermedad le causa algo en el corazón. Necesita el apoyo de todos los conocidos y los que se sientan conmovidos. Uno nunca sabe si tiene que enfrentarse a esto de forma más cercana. La vida no es una competencia es un juego de cooperación”.

El camino sigue

En Instagram hay una foto de Eliana sentada mientras pinta. Su cuerpo demuestra el paso de la quimioterapia y sus manos la intensión de vencer la enfermedad y seguir su pasión. Es un cuadro con colores vivos, una característica en sus ilustraciones. Ese es el reflejo de su alma en sus creaciones.

Esa huella está en las fundas para celular que empezó a diseñar por gusto hace 3 años y que empezó a vender por insistencia de clientes. También está en sus dibujos improvisados, como el que hizo un día en compañía de Sebastián, llevaba por una inspiración momentánea.

Los colores también se notan en su voz, en sus palabras cuando se refiere a su camino en el arte, el que siente que apenas comienza, que disfruta y que le ayuda a sobrellevar su enfermedad. En palabras de Van Goh que ella cita: “Si oyes una voz dentro de ti decir que no puedes pintar, entonces por todos los medios pintaras y esa voz será silenciada”.

En esta ocasión Eliana quiere silenciar al cáncer.

 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una caricatura muy especial para @tatirb78

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