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Reactivemos también la detección temprana del cáncer

El pasado 21 de octubre la revista SEMANA organizó el foro digital “El cáncer en Colombia, un reto más allá de la pandemia”, donde participaron, entre otros, la presidenta de la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología (ACHO), Virginia Abello, y el viceministro de salud, Luis Alexander Moscoso.

El panorama a futuro frente a esta enfermedad no es nada alentador. Según las cifras presentadas por el Sistema Integral de Información de la Protección Social (Sispro), la realización de los principales estudios para la detección temprana de cáncer (citologías, colonoscopias, mamografías y estudios de médula ósea) se redujo en un 39 % en el primer semestre del año 2020, respecto al mismo periodo del año anterior.

Y al evaluar de manera individual cada prueba, la reducción en la realización de las mismas prenden las alarmas. Las mamografías se redujeron en un 84 %, las citologías en un 90 %, las colonoscopias un 83 % y los estudios de médula ósea en un 59 %.

Estas cifras anteriormente expuestas son consecuencias esperables y nefastas debido a la pandemia por el COVID-19. Al tratarse de pruebas de tamizaje (indicadas en personas sin síntomas de la enfermedad), el temor de los ciudadanos de acudir a los servicios de salud a sus chequeos médicos de rutina, por el miedo al contagio del virus, impactará de manera significativa a futuro en el diagnóstico temprano del cáncer.

Esto es un problema adicional importante, a la lista de dificultades que ya conocemos: déficit en la infraestructura para atender estas enfermedades; limitaciones en el acceso; demoras en los trámites de autorizaciones; desplazamientos de los pacientes a las grandes ciudades del país por déficit de tecnología y de talento humano especializado en las ciudades intermedias. Todo este ‘viacrucis’ es el que viven diariamente miles de colombianos diagnosticados con esta enfermedad.

A pesar de que estamos en una pandemia, es imprescindible recordar que la COVID-19 no es la única enfermedad que cobra vidas. Otras enfermedades como las cardiovasculares y el cáncer también lo hacen.  Simplemente que de lo anterior no se hace un recuento diario ni los casos son tan visibles en los medios.

Frente a este panorama desalentador y crítico respecto a la detección temprana del cáncer. Se hace un llamado a las Secretarías Departamentales y Municipales de Salud para que vuelquen los ojos nuevamente a fortalecer estos programas en la región. Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno también salvan la vida de los ibaguereños y tolimenses.

Nota de cierre: La pandemia aún no termina. Sigamos manteniendo el distanciamiento físico, el uso permanente y correcto del tapabocas y el lavado frecuente de manos. De nuestro buen comportamiento y disciplina depende que en diciembre podamos compartir y disfrutar en familia.

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