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¿Qué se ‘cocina’ en el IBAL?

Investigación
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La relación entre el gerente del IBAL, Carlos José Corral, y el secretario General, Ricardo Arroyo, parece que no atraviesa un buen momento, confirmaron allegados a los dos funcionarios y cercanos al mismo alcalde Luis H. Rodríguez.
 
Las diferencias habrían surgido después de las declaraciones que entregó el secretario General, Ricardo Arroyo, en el Concejo de Ibagué y en algunas emisoras locales, sobre el fracasado contrato de gestión comercial que le entregaron a la firma Presea en 2013 y que dejó a la empresa con un atraso de 15 años (este contratista se fue con 3.800 millones de pesos en sus cuentas).
 
La ‘confesión’ de Arroyo no habría caído bien no sólo porque ese tipo de declaraciones generan críticas a la administración municipal, sino porque el tema Presea siempre fue sensible para el gerente del IBAL, Carlos José Corral.
 
Este ingeniero solía llamar molesto a los medios de comunicación cuando se hacía alguna referencia al contratista Presea. Incluso, llegó al punto de solicitar, vía derecho de petición, que este portal le revelara las fuentes de información de un artículo en el que contamos cómo se dio la adjudicación de este polémico contrato.
 

Quejas de parte y parte

 
Al despacho del alcalde Luis H. Rodríguez ya llegó la problemática que hay en la cúpula del IBAL, pero el mandatario prefiere “no hablar de esos conflictos internos abiertamente”.
 
Cada uno, tanto Corral como Arroyo, han ventilado sus diferencias dentro de la administración como fuera de ella. Incluso, uno de los dos buscó contactos en Bogotá para visitar la oficina del Zar Anticorrupción pero el encuentro finalmente no se concretó.
 
Las preguntas que surgen aquí son: ¿Qué información querrían poner en conocimiento de la Secretaría de Transparencia de la Presidencia de la República? Y ¿Por qué no acudieron a la cita en Bogotá?

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