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Santiago José Castro Agudelo

¡Pueblo ignorante!

El reciente escándalo de los presuntos sobre costos en la compra de mercados para la población más vulnerable a nivel nacional me hizo recordar una conversación que tuve hace unos años con un buen amigo en el centro de Ibagué: 

- No entiendo porqué se cree que el gobierno es el mejor administrador, a pesar de que en cada cuadra escucho a la gente quejarse de la corrupción, del nepotismo, del clientelismo; pregunté. 

- Hombre, porque el estado es el encargado de redistribuir la riqueza y velar por los derechos sociales; me respondieron. 

- Insistí: no veo cómo habría derechos a-sociales, siendo que el estado es una creación de la sociedad y el gobierno quien lo lidera, hoy elegido por una ciudadanía que se declara libre en textos constitucionales que igual y no lee. 

- Santiago usted y sus teorías. Tanto libro y no conoce la ignorancia de la gente. Usted no puede salir a decir que el gobierno debería hacer menos, así no logra un voto. 

- Pero el gobierno siempre va a tener recursos limitados y hay que saber invertirlos para que la sociedad pueda producir más y mejor. 

- No, si uno quiere poder tiene que dar lo que sea necesario para que la gente esté tranquila y no piense. Es el camino hacia la gratitud. Si uno se pone a ayudarles a que salgan adelante, pues salen adelante y después ni lo vuelven a mirar a uno. 

- Pues que bueno, respondí. Eso de la gratitud hacia las personas a veces se deforma en la política hasta el punto de celebrar la liberación de un delincuente. 

- Usted no quiere entender. 

- No

Pues bien, me pregunto si en vez de repartir mercados a diestra y siniestra no sería mejor acordar un bono o tarjeta para que las personas libremente compren en los supermercados o tiendas que quieran, de una lista de productos básicos ¿Quién dijo que deben ser dos libras de pasta, dos de arroz, una de lentejas, un tarro de aceite y una de azúcar? ¿Acaso no pueden ser dos kilos de arroz y dos de lentejas? ¿30 huevos, dos kilos de arroz y aceite (menú típico que trasciende estratos)?

Lo mismo pasa con la educación y la salud ¿Por qué no se permite que la gente decida en qué colegio quiere que estudien sus hijos o a qué entidad de salud afiliarse y el estado le da un bono anual para eso a quienes no pueden pagar? Pues porque eso genera competencia y para muchos eso es lo peor que se han inventado. A algunos les da pavor tener que reinventarse, les da pavor que lleguen mejores productos o que alguien resulte con uno mejor que el suyo.

¿Alguna vez se han puesto a pensar que nos independizamos contra el quinto real y contra los monopolios de la corona, entre otras? Pues hoy pagamos el “tercero real” y los monopolios de aguardiente y otros se mantienen ¿Cuándo nos independizamos otra vez?

Es evidente, las alternativas hacen que tengamos que pensar. Entre menos alternativas, menos opciones y por lo tanto menos angustia. La ignorancia se mantiene, es verdad, pero cuánta tranquilidad nos genera. Hace 30 años el mercado demoraba mucho menos, hoy son tantas las opciones que ya miramos tablas nutricionales, precios, gramos y demás. Algunos odian eso. Prefieren que un burrócrata defina qué y cuánto puede y debe comer. Si se gastaron de más o de menos no es su problema. Igual la plata ni saben de dónde sale. Si supieran tendrían claro que es suya, sale de los impuestos que pagan directa o indirectamente. 

Entonces ¿Por qué no generamos ayudas que promuevan la libertad y le permitan a la gente decidir entre alternativas? Pues porque eso implica que les toca pensar y lo mejor para tantos políticos de hoy es mantener a ese pueblo ignorante, pero agradecido.