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Editorial

Editorial EL OLFATO
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¿Presidente del Concejo de Ibagué quiere despedirse con un jugoso negocio?

El saliente presidente del Concejo de Ibagué, Juan Pablo Salazar, no le sirvió de nada ver en primera fila los líos disciplinarios y penales que enfrentan sus compañeros de curul por la elección irregular del Personero y el Contralor para el periodo 2016 – 2019.

Cuatro años después, el concejal Salazar quiere seguirles los pasos a los sancionados cabildantes porque montó, de manera soterrada, un dudoso y poco transparente proceso de selección para contratar a la entidad encargada de realizar los concursos de méritos para elegir los próximos Personero y Contralor de la ciudad.

Por arte de magia, el presidente del Concejo escogió a la Corporación Centro de Consultoría, Investigación y Edición Socioeconómica, una entidad prácticamente desconocida en el Tolima y con sede en Villavicencio, para que ejecute el apetecido concurso de méritos.

Resulta muy extraño que Salazar hubiera procedido de manera silenciosa, obviando cualquier convocatoria pública y restringiendo la participación de instituciones académicas acreditadas ante el Gobierno Nacional, las cuales tienen la idoneidad suficiente para ejecutar estas actividades.

La única explicación que ha entregado el político conservador es que esta Corporación presentó una oferta y cotizó la realización de los procesos en $50 millones, $25 millones por cada concurso.

Estos hechos provocaron la reacción inmediata de la Procuraduría Regional del Tolima y no sobra una investigación de la Fiscalía General de la Nación. Hay muchas preguntas que el concejal Juan Pablo Salazar tiene que responder.

Por ejemplo: ¿Por qué hizo todo a espaldas de sus cuatro compañeros del Concejo? ¿Quién lo contactó con la Corporación de Villavicencio? ¿Quién le garantiza a la ciudad que estos particulares no van a ‘vender’ la información para amarrar el proceso? ¿Hay algún negociado de fondo?

Sus compañeros del concejo Javier Mora y Martha Ruíz le han pedido que eche para atrás este sospechoso proceso, la Contraloría de Ibagué pidió lo mismo y algunos abogados de la ciudad han alertado que algo huele mal.

Sin embargo, Salazar sigue para adelante con su desconocida Corporación y no tiene ningún interés en suspender la ejecución de sus polémicos contratos.

Esa será su última ejecutoria pues no volverá al Concejo de Ibagué porque perdió la curul el pasado 27 de octubre, cuando obtuvo 1.667 votos.