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Política y desarrollo

Empresario y Magister en Desarrollo Regional.

Con total desconcierto y absoluta indignación estoy tratando de entender lo que está sucediendo actualmente en nuestro querido y maltratado país, tal vez por ese ego del ser humano que pretende racionalizar y entender un fenómeno que definitivamente no lo es. 

En teoría y muchas veces en la práctica, los colombianos entregamos una gran cantidad de recursos económicos fruto del esfuerzo individual y colectivo a través de los impuestos a unos ‘’iluminados’’ de la patria elegidos democráticamente (políticos) para que los administren de una manera eficiente, de tal modo que se pueda hacer inversión social, con el fin de mejorar las condiciones de vida de cada uno de los habitantes, especialmente, de los más necesitados, todo sobre un principio básico de solidaridad humana. 

Bajo este modelo todo debería funcionar perfectamente bien. De manera que empresarios, trabajadores independientes y ciudadanía en general, a través de su propio esfuerzo, insisto, generen los recursos necesarios en pro de construir un mejor entorno para las futuras generaciones. 

Desafortunadamente, la elección democrática de esos 'prohombres' de la patria en quien hemos delegado esta importante labor, ha sido quizás uno de los mayores desaciertos que históricamente hemos tenido como sociedad, en donde el despilfarro y la corrupción acumulada por años no ha permitido avanzar en el tan anhelado progreso.

Pero esto no es lo mas grave, como si fuera poco, esta misma clase política, acostumbrada a vivir a expensas del Estado y elegidos democráticamente por una mínima parte de la población, nos han llevado a una confrontación y lucha de clases sin precedentes, a través de sus desgastados discursos ideológicos incendiarios, generadores de inestabilidad y violencia. 

En otras palabras, las personas escogidas para administrar nuestro querido país, además de malgastar los escasos recursos públicos durante décadas, nos tienen enfrentados unos con otros defendiendo sus desgastados discursos e ideales, generando estas inexplicables confrontaciones derivadas de una violencia acumulada por años. 

En términos empresariales, es como si el galardonado gerente escogido por los accionistas de una organización, no solo destruye sistemáticamente el valor de la misma, si no que genera una confrontación al interior de la asamblea de accionistas que le permite mantenerse durante años buscando siempre su beneficio personal. Divide y vencerás. 

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Es por esto que, a mi modo de ver, el diálogo franco, serio y constructivo entre los actores de una sociedad, para construir entre todos este futuro tan deseado y escogiendo responsablemente las personas correctas que ejecuten dicho plan, debería ser el camino para romper este círculo de violencia y caos que no nos llevará a ningún lado.

Cómo bien lo dijo Facundo Cabral: "ningún político merece que lo defiendas con uñas y dientes. Entiéndelo de una vez por todas: no te conoce, no eres su amigo, no le importas. Consejo: bájale a tu fanatismo, no te apartes de los que han sido tus verdaderos amigos, no dividas a la familia  y si en verdad quieres un cambio profundo en la sociedad... mírate fijamente al espejo y empieza por cambiar tú . Ocúpate en ser un mejor ser humano".

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