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Nutrición afectiva: comer en familia

Hace algunos meses atendí en una asesoría familiar a una mujer de 30 años. Ella recordó que uno de los momentos más significativos de su pasado, con su familia biológica, en los que más fluía la comunicación, fueron aquellos que se vivieron alrededor de la mesa.

Ella me dijo: “en mi casa cenar en familia era sagrado, todos nos sentábamos y compartíamos nuestras experiencias”.

Aunque ya tiene su propia familia, ahora los sábados son el día en que se reúnen con sus padres y hermanos, ahora en compañía de su esposo e hijos, quienes han comprendido y aceptado esta tradición familiar.

La vida tan agitada que llevamos por los horarios laborales y de estudio de nuestros hijos, como también las distancias, no nos permiten en muchas ocasiones compartir este momento de encuentro: comer en familia.

Expertos coinciden que no tener esta sana costumbre trae repercusiones en la vida familiar, especialmente en la afectividad de los hijos, en el rendimiento académico, las relaciones pueden ser menos sólidas, e inclusive puede llevar a  rupturas familiares.

Comer en familia fortalece lazos afectivos y es clave porque mejora la comunicación, evita conflictos e inclusive la violencia intrafamiliar. Este espacio debe ser de tranquilidad, tolerancia, paz y mucha alegría; esto da como resultado un sentido único de pertenencia hacia la familia.

Alrededor de la mesa se trasmiten y se adquieren valores familiares, costumbres e historias que vienen inclusive de herencia de nuestros antepasados; es algo que deja huella.

Para hacer de este momento algo agradable que deje huella y quede grabado por siempre en el corazón de cada uno de los miembros de la familia, les sugiero algunos consejos prácticos:

  • Fijar como norma, alianza, acuerdo —como lo quieran llamar—, una comida familiar al día; sea el desayuno, almuerzo o comida; según lo acordado entre todos.
  • Establecer horarios reales, acomodados a las circunstancias de cada familia.
  • Evitar la comida “chatarra”, comer nutritivamente.
  • Evitar el uso de pantallas (celulares, tv, tabletas o computadores), esto divide y aleja a la familia.
  • Los hijos están viendo y aprendiendo de sus padres, los modales, el respeto por la mesa, normas de comportamiento y hasta la etiqueta que esta exige (no lo dejemos solo para visitas).
  • Si son creyentes, bendecir los alimentos al principio y agradecer al final hace parte importante de esta tradición. Cada familia puede crear su propia oración o simplemente adoptar alguna que sea sugerida.
  • Este momento tan especial no se debe hacer a la carrera, así no alimenta ni afectiva, ni nutricionalmente; se debe realizar con calma y tranquilidad, lo ideal es que ninguno se pare de la mesa hasta que todos hayan terminado.
  • Eviten tratar temas desagradables (tristezas, problemas de salud, accidentes, inconvenientes en el trabajo, etc.), que no aportan porque hacen de este momento algo incómodo para todos.

Momentos especiales para celebrar y estar en familia alrededor de la mesa (casa)

  • Cumpleaños.
  • Aniversarios.
  • Navidad.
  • Día del padre, de la madre.
  • Grados.
  • Visita de amigos/familiares significativos para la familia.
  • Sacramentos (Bautizos, primeras comuniones, matrimonios, confirmaciones, etc.)

“En la vida, la familia experimenta tantos momentos bellos. El descanso, los almuerzos juntos, las salidas al parque, al campo, la visita a los abuelos, la visita a una persona enferma, pero si falta el amor, falta la alegría, la fiesta, y el amor siempre nos los da Jesús. Él es la fuente inacabable”, - Papa Francisco.

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