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¡No hay cultura!

Hacia finales del Siglo XVIII el rey Jorge III de Inglaterra le encargó al filósofo Jeremy Bentham el diseño de una edificación desde la cual el rey pudiera tener la visión de toda su construcción, pero sin ser visto por sus súbditos para poder así vigilarlos en silencio. De ahí el nombre que adoptó el diseño de Bentham: Panóptico (pan: todo; opsis: vista). Rápidamente rey y filósofo descubrirían que el modelo de vigilancia diseñado resultaba ideal para otro tipo de construcciones como cárceles, fábricas y escuelas, por lo que se terminó imponiendo como la edificación típica de la época.

En toda América Latina sólo existen cuatro edificaciones que cumplen con las características del diseño de Bentham: los panópticos de Ciudad de México y Quito, y el panóptico de Bogotá. La cuarta construcción de esta naturaleza se encuentra curiosamente en la ciudad de Ibagué. Se trata de una edificación levantada en forma de cruz griega, construida por el primer gobernador del departamento, hace más de 120 años, y que se convirtió en un referente de la arquitectura del Siglo XIX para toda la región. Por lo mismo, en 1998 el gobierno nacional declaró al Panóptico de Ibagué como Monumento Nacional. Y no era para menos. La importancia cultural de la edificación resulta incuestionable. En 2004 el Parlamento Andino declaró a Ibagué como capital andina de los Derechos Humanos, por lo que el panóptico sigue estando llamado a convertirse en el epicentro cultural de toda la región.

Resulta entonces aberrante que los recursos destinados por el Ministerio de Cultura para la restauración del panóptico de Ibagué, hayan terminado en materiales de obra deteriorados, sin control de calidad sobre lo instalado por los contratistas para la supuesta restauración de la edificación, y en consecuencia una pérdida de recursos de los tolimenses por más de $1.200 millones.

Así se afirmó en un reciente fallo de la Contraloría General de la República que evidenció serias afectaciones técnicas y estructurales, ítems contratados, pero no ejecutados, y en general una inversión que no cumplió con su propósito de restauración del importante monumento nacional.

El panóptico de Ibagué debe recuperar su posición como eje central de la cultura de toda la región, no sólo por su importancia histórica y arquitectónica, sino por su potencial transformador de la economía local, que cada vez más debiera soportarse en el turismo cultural, y ojalá la decisión de la Contraloría contribuya en este proceso de sensibilización de todos los ciudadanos, porque claramente en Ibagué ¡Sí hay Cultura!

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