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No estamos preparados

La pandemia del COVID19 ha sido una prueba difícil para la que no estábamos preparados como sociedad. Valores como la solidaridad y la empatía, habilidades como el uso de la tecnología y las múltiples herramientas de las que hoy disponemos gracias al internet, han brillado por su ausencia. Dar unos mercados o tener reuniones en plataformas como Google hangouts, zoom o teams, hace que algunos sugieran que hemos avanzado mucho. Repartir algunos mercados, que ya se venden en combo en diferentes super mercados de cadena, hace que otros sientan que han hecho una buena acción y han contribuido en algo a enfrentar el hambre. 

Vamos por partes. Las plataformas para poder llevar a cabo reuniones, clases, experimentos, simulaciones, entre otros, han estado allí desde hace años, pero muchos alegaban que eso no funcionaba, que siempre es mejor estar presente. Incluso algunos profesores alegaban que nada reemplaza una clase presencial, a pesar de las imágenes de uno que otro alumno profundo en clase, que al final presenta el examen y obtiene un 5/5. Lo mismo ocurre con las reuniones interminables, acompañadas siempre de café y galletas que ambientan los chismes del día y saludos eternos. 

Personas con dificultades las hay desde siempre y a veces quienes más tienen buscan “rebaja” al momento de contratar un servicio o empleado, alegando que las cosas están muy difíciles, para luego subirse a su Mercedez Benz último modelo, muchas veces a crédito. Para eso sí hay, el arribismo y el esnobismo han llegado a niveles que cualquier persona medianamente culta repudiaría sin contemplación. Ahora compran los combos para entregar a los más pobres, a esos a los que contratan en condiciones tan aberrantes que los dejan en manos de los políticos de siempre, que les ofrecen cualquier migaja, un poco más grande, a cambio de su libertad y, por supuesto, de sus votos. 

Llegó el COVID-19 y todos pudieron hacer uso de las plataformas. Colegios y universidades empezaron a tener sesiones en línea, la asamblea departamental y los concejos municipales sesionaron, las juntas directivas se reunieron. En la nueva normalidad yo haría de esos recintos grandes bibliotecas y laboratorios de innovación en los que sesionaran los cuerpos colegiados cuando les corresponda. A lo mejor algo se les pega de un ambiente de cultura y cambio.  

Los políticos estaban listos para atender la emergencia, o por lo menos eso creyeron. Repartieron mercados que “les manda el ingeniero y les manda decir que los quiere mucho”, olvidando que el ingeniero no paga un solo mercado cuando sale de la cuenta de la alcaldía y por lo tanto entre todos los pagamos. La frase debería ser “la sociedad de Ibagué aportó para este mercado”.

Apropiarse de recursos de los demás para beneficiarse de cualquier forma es una afrenta, más allá de lo que digan los manoseados códigos penal y disciplinario. Ahora que hay más desempleo, que ya no hay monedas en las alcancías, que los órganos de control descubrieron que algunos se roban hasta lo de la pasta y el aceite, la gente quiere empleo y el gobierno no tiene como darlo. Sencillamente no hay y no debería haber cama para tanta gente. La única salida es promover nuevas y mejores empresas, pero, como lo digo siempre, a nuestros políticos eso no les gusta porque una persona libre se sale de su control. 

No estamos preparados para enfrentar estas coyunturas porque no hemos asumido la tecnología y la sociedad conectada e innovadora que podemos ser. No estamos preparados porque asumimos que los políticos, y no la sociedad, son los que deben responder. No estamos preparados porque no tenemos empatía y lo que menos queremos es que a otro le vaya mejor y nos supere. 

 

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