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No es cuestión de fe

La llegada de los presentes gobiernos locales traían consigo la esperanza que nunca hemos perdido, de que por fin tendríamos un poco de sosiego respecto al manejo de lo público, en principio habíamos visto como en las ciudades más grandes del país se habían dado profundos cambios respecto al linaje de quienes iban a administrar los recursos públicos, pues esos clanes que se apropian de los gobiernos solo han traído infortunios y su permanencia en el tiempo solo presagia detrimento de lo público, prueba de ello el cambio visto por los políticos elegidos como alcaldes en Bogotá y Medellín.

Aunque en el Tolima e Ibagué esos cambios no fueron posibles pues una familia nos gobierna cual monarquía, sí teníamos un poco de esperanza basados en nuestra fe por la bienaventuranza, sin embargo la fe sigue intacta, no porque hubiese llegado lo que estábamos esperando, sino porque lo que llegó, llegó a perpetuar ese modelo corrupto donde unos avivatos llegan a lucrarse de lo público o administran de tal forma que evidencian que lo público es accesorio, que lo importante es sacar ventaja a costa de la necesidad, injusticia e inequidad, como siempre en contra de los más débiles.

En el párrafo anterior mencioné una palabra que puede tener muchas significancias, fe, todavía más si se buscan desde los innumerables credos religiosos que se profesan en estos días, creería que cada persona tiene una respuesta distinta si se le preguntara por su significado, sin embargo una buena aproximación que podría llevarnos a  un punto en común sería la de una creencia que se manifiesta sin la necesidad de poseer evidencias sobre eso que se cree, ustedes se preguntaran que hago yo hablando de estas cosas, la respuesta que tengo es que cada vez que reviso las redes sociales respecto al desempeño de los gobiernos locales, solo veo eso, fe, personas clamando sobre lo buenos individuos que son el gobernador, el alcalde, los secretarios de despacho y todos esos funcionarios públicos que no alcanzo a nombrar, por la mera creencia de que son buenas personas, por la fe, no por las evidencias que tal vez dicen todo lo contrario.

En términos de evidencia los gobernantes locales tienen las cosas muy difíciles, el gobernador ya tiene investigaciones abiertas en la procuraduría por irregularidades en la celebración de siete contratos para atender la crisis sanitaria, perdóneme que sea tan incisivo en el asunto, sí, para atender las necesidades de los más vulnerables, todavía no han concluido los procesos, pero es una infamia que exista la más mínima mancha en la utilización de los recursos para defender la vida del maldito virus, pues sí hubo robo, se robaron platos de comida de niños y ancianos, por mencionar solo a la población vulnerable, y sí existió lo que ahora investiga la procuraduría lo hicieron esos funcionarios en los que una gran parte de la población tiene una fe inquebrantable, en la que dichos funcionarios públicos se escudan para llorar como cocodrilos cuando se les hace la más microscópica critica argumentado “…es que nos están persiguiendo políticamente, y no nos quieren dejar gobernar…”

El alcalde de Ibagué no se queda atrás, lo mismo, hay evidencia de que hubo situaciones anómalas en la celebración de contratos y mucha gente pide a través de la fe, que lo dejen gobernar, que es impoluto y que tan buena persona no podría estar haciendo cosas en contra del erario público.

Hasta ahora el único de malas en la fe ha sido el alcalde de Palocabildo, pues a pesar de la fe que muchos le profesan, los hechos lo tienen como capturado por una plata mal usada, léase corrupción, para la logística de los planes de acción en contra de la emergencia sanitaria. Y paro aquí porque son tantos los eventos desafortunados que se necesitarían cientos de páginas para poder escribirlos todos.

Tanto gobernador como alcaldes y sus respectivos secretarios, podrían sentirse agraviados por mis palabras, pero eso sería lo de siempre, en palabras populares, los pájaros tirando a las escopetas, pero en términos objetivos somos nosotros los agraviados, esos que llaman “el pueblo”, y estamos muy molestos, pues o ustedes son de verdad muy buenos y los malos son sus subalternos o ustedes son cómplices de todas las infamias, pues la verdad no hemos evidenciado que rueden las cabezas de esos corruptos que están en sus gobiernos. Por lo tanto, no se quejen de que no los dejan gobernar y los están persiguiendo, los hechos cada día los dejan más solos y si se prueba que se han apropiado de los recursos de la crisis, ojalá se pudran ustedes en la cárcel.

Hoy en este espacio los invito a no creer más en los funcionarios públicos por la fe, eso dejémoslo para Dios, cualquiera sea el suyo, para estos mortales plantémonos en los hechos, en las evidencias, en la crítica constructiva, pues como ya lo dije en otra columna de días pasados, nuestra oportunidad de reconstrucción está en los recursos públicos.

 

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