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No aguanta otro error en la presidencia de la Cámara de Comercio

No la tiene fácil la nueva junta directiva de la Cámara de Comercio de Ibagué. Siete presidentes ejecutivos en siete años, una situación atípica, si se compara con lo que normalmente ocurre en otras partes del país, donde la permanencia en este importante cargo puede llegar a completar más de diez años. Y ocurre esto porque se piensa en el largo y mediano plazo, y articulan sus planes con el desarrollo local y regional.

Lo ocurrió con el anterior presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ibagué, Silverio Gómez Carmona, es la misma historia de otros ejecutivos, que habían llegado al cargo con el rótulo de prohombres pero al final no pasa nada. La junta directiva no ve ni encuentra en el entorno una persona con las competencias necesaria para cumplir tan importante tarea como Dios manda.

Creo que en esta ocasión, la junta directiva debe comenzar a mirar hojas de vida de personas que acumulen experiencia en el manejo de una Cámara de Comercio y, ojalá, desde el mismo nivel directivo, de manera que llegue no a entender o entrenarse en el cargo, sino de una vez a tomar las riendas del manejo y alinearse con la nueva junta, de manera que no se pierda tanto tiempo en asuntos triviales, dejando de lado los vitales.

Para ser precisa, la Cámara de Comercio de Ibagué debe pensar en nombres como el del actual director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Honda, William Calderón Perdomo, un profesional idóneo y competente de amplia experiencia cameral, y quien tiene hecho el curso de relaciones y manejo con la Superintendencia de Industria y Comercio, y la Confederación de Cámaras de Comercio Confecámaras, Misiones comerciales y empresariales en el exterior y algo supremamente importante, conoce a fondo el manejo interno y externo de estas entidades.

Willliam Calderón Perdomo, vivió y lideró la planeación estratégica de hace algunos años en la Cámara de Comercio de Ibagué,  conoce como nadie su matriz DOFA, sabe la fórmula para propiciar el crecimiento presupuestal, como estrategia para recuperar el liderazgo que ha venido perdiendo  esta cámara en el contexto nacional.

Otro excelente profesional que haría muy bien esta tarea es J. Hernando Toro Suárez, quien jurídicamente tiene demostrado que conoce como nadie el manejo de una Cámara de Comercio y podría organizar una excelente Vicepresidencia Jurídica, algo que está en mora de organizar la entidad para un mejor servicio a la comunidad empresarial.

Estos dos profesionales conocen la línea de subordinación, independencia, respeto y jerarquía que se debe manejar con una Junta Directiva,  porque la verdad resulta muy difícil, cuando un directivo de este rango, toma actitudes de superioridad y ejerce sus funciones, asumiendo que la subordinada es la junta y  es ahí donde se desdibuja y se pierde el hilo conductor de sus funciones.

Ojalá esta junta directiva se despoje de intereses personales y ajenos a lo que pueda ser el crecimiento y expansión de la entidad y cesen las peleas intestinas entre los directivos, que si bien son a veces inevitables, bien se pueden manejar en la confidencialidad de las sesiones de Junta Directiva.

De otro lado, distrae el ruido que monta el señor Gómez Carmona desde Bogotá, buscándole entrevistas  radiales al  señor Pablo Robledo, Superintendente de Industria y Comercio, y donde se escucharon respuestas que no estuvieron a la altura de su cargo y mostraron una superintendencia excedida en sus funciones.

Porque lo que a todas luces se nota es que el señor Gómez Carmona, aspira a regresar a la Cámara de Comercio. ¿Pero a qué? se preguntarán muchos, si su gestión como presidente ejecutivo no paso la prueba. El informe de gestión con el que se despidió fue ejecutado conforme el plan de trabajo trazado y donde él, poco o nada tuvo que ver. Lo que demuestra es que se rajó por la  déspota actitud que exhibió para con la junta directiva, los empleados, los empresarios y comunidad en general. Y su corto paso por la ciudad, fue una “agria anécdota” para él y también para nosotros.

La coyuntura del proceso electoral para la elección de la junta que ya se posesionó, se convirtió en el florero de Llorente. El estaba en la mira hacía rato, por un cumulo de cositas que fueron sumando y colmando la paciencia de los que lo habían elegido.

Ojalá la octava sea la vencida. Si, la octava elección de Presidente Ejecutivo,  que debe poner fin al novelón en que se convirtieron los libretos que día a día se escriben  en tan importante entidad,  que no hacen justicia con el ambiente y las expectativas sobre emprendimiento y competitividad que coadyuvan al  crecimiento y desarrollo de la región  y  que deben originarse desde la junta directiva como un trabajo de equipo para que surjan  propuestas direccionadas  a la comunidad empresarial, a los gremios económicos, a los gobiernos de turno  y a la ciudadanía en general.

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