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Mejorar el servicio de los acueductos comunitarios no da más espera

Resolver el problema que viven los acueductos comunitarios de Ibagué no da más espera, es hora que la administración municipal asuma el reto, desde hace 14 años se sabe lo que hay que hacer pero no se actúa.  

Y es que el problema de salud publica ligada a la oferta de agua no potable fue advertido en 2004: 19 casos de hepatitis A en los barrios populares fueron asociados a la contaminación de las aguas ofrecidas por los acueductos comunitarios. De otro lado, la cartera morosa de un 75 % de los usuarios indicaban los problemas financieros que estos acueductos pasaban.

El problema social radicaba en el rechazo a la instalación de micro-medidores que conllevarían a un aumento en las tarifas, se supo que no se invirtieron $1.500 millones dispuestos por el Ibal porque los usuarios temían que se incrementara la tarifa.

También es de público conocimiento que gracias a una acción popular, liderada por el abogado Wilson Leal, desde el 2007 el municipio debía adelantar inversiones y acciones para resolver el problema, lo que al final no se concretó.  Así pues, a la fecha, la mayoría de los acueductos comunitarios en Ibagué prestan un precario servicio.

Los problemas son muchos, tanto administrativos como técnicos. El más delicado es la carencia en agua potable para aproximadamente 90 mil ibaguereños. Otro problema es el alto riesgo por abastecimiento de agua que tienen 20 de ellos.

El índice de riesgo de la calidad del agua inviable para 10 acueductos comunitarios, el alto riesgo para 8, el riesgo medio para 7, obligan a no pasar por alto la necesidad de solucionar este problema. 

Las fallas de los acueductos comunitarios y su imposibilidad técnica de ofrecer agua potable en ciertas zonas de la ciudad afecta directamente la construcción de nuevas urbanizaciones y conjuntos residenciales.

Los estudios muestran que no existen sistemas para la potabilización del agua suministrada a la comunidad, los tanques no poseen el mantenimiento adecuado, no hay medición del caudal en las bocatomas, no hay programas de micro-medición domiciliario.

Finalmente, hace un mes la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios propuso a la administración de Guillermo Alfonso Jaramillo intervenir 14 de los 32 acueductos que hay en la ciudad.

Todo esto muestra que el Alcalde como responsable de la prestación de los servicios públicos debiera establecer una ruta de trabajo definiendo con claridad, metas y acciones.

La semana pasada se acordó unas mesas de trabajo entre el Ibal y representantes de los acueductos del sur para avanzar en el tema.

Resolver este problema requiere de sabiduría de las comunidades afectadas y de quienes administran los acueductos comunitarios, y, del apoyo de la administración municipal en acompañamiento y asesoría para éstos.

Un buen dato es que existe un alto grado de conciencia comunitaria del problema y de la necesidad de resolverlo.

Un estudio realizado por la Universidad Cooperativa en 2016 sobre la percepción del servicio de agua de los acueductos comunitarios de la comuna 13, concluyó que, en su mayoría los habitantes percibían que el agua que consumen no es potable, también que preferirían pagar un costo un poco mayor por este servicio con tal de recibir un producto de mejor calidad.

Así las cosas, la administración municipal está en mora de presentar un plan de mejoramiento y de inversiones. Un error histórico ha sido dejarle esta responsabilidad a la Secretaría de Desarrollo Rural. Lo que debiera hacerse es crear una dependencia en la administración central, la cual podría estar adscrita a la secretaria de infraestructura, que se encargaría directamente de formular el plan de acción, apoyar su ejecución, y articular con los administradores de los acueductos comunitarios, el Ibal y Cortolima cuando sea necesario.

Además, se necesita de campañas educativas y de comunicación que concienticen a las personas de los beneficios en salud que se obtendrían de solucionar los problemas conexos al servicio de acueducto, pero sobre todo, se necesita de la voluntad de los actores involucrados, sin ella es muy difícil resolver este complejo problema.

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