Pasar al contenido principal

Marchemos por el camino de la paz

Es mucho lo que se ha manifestado, especialmente en medios de comunicación, sobre la movilización convocada para este 21 de noviembre: que es una estrategia del foro de Sao Paulo para desestabilizar a los gobiernos en América Latina, que es una iniciativa de la oposición para entorpecer y deslegitimar el accionar del gobierno Duque, o peor aún, que este paro organizado por un importante número de sectores de la sociedad colombiana estará infiltrado por grupos armados ilegales, los cuales tendrán el único propósito de cometer los más terribles actos de violencia en todo el país durante la jornada de protesta.

Del delirio a la paranoia, la ofensiva comunicacional ha trabajado sin cansancio para disuadir y deslegitimar la movilización social. Sin embargo, las principales razones que invitan a la concentración masiva son bastante válidas y han movido las fibras de toda una ciudadanía que, con el pasar de estos días, se le ha visto más decidida a salir a las calles a reclamar por sus derechos.

Desde el pasado 4 de octubre, las principales organizaciones de trabajadores de Colombia tomaron la decisión de ir a paro y manifestarse contra las políticas del Gobierno Nacional. A esta iniciativa se han sumado sindicatos, estudiantes, indígenas, un amplio sector de la oposición y artistas, quienes han constituido un solo frente de protesta que rechaza las reformas laboral y pensional, el “holding” financiero, las privatizaciones, la corrupción, y quienes abogan por la defensa de la protesta social y el cumplimento de los compromisos que el presidente Duque adquirió con todo el pueblo colombiano.

Más allá de enemigos del Estado o ciudadanos desinformados, lo que podemos ver es que la clase media (cada vez más cerca de la desaparición) y la clase trabajadora (cada vez en condiciones de vida más precarias) han decidido empoderarse como ciudadanos libres y exigir las oportunidades que nos permitan a todas y todos salir adelante.

Este jueves tenemos una oportunidad enorme de ser escuchados, de hacer respetar nuestros derechos y nuestra dignidad, pero también tenemos la gran responsabilidad de mostrarle al mundo que los colombianos tenemos toda la virtud y la honorabilidad para luchar en paz, que la violencia que rechazamos en el campo también será rechazada en las calles y que nuestra causa está fundamentada en el amor por nuestro país y no por odios incontrolados. La historia misma nos ha demostrado que muchas de las grandes conquistas sociales alrededor del mundo se han alcanzado cuando los pueblos protestan pacíficamente.

El “Boston Te Party” en 1773 fue un detonante importante para la independencia de los Estados Unidos en el año 1783;  la llamada “Marcha de la sal”, organizada por Mahatma Gandhi en 1930, fue un acto de resistencia no violenta que llevó a fragilizar a la autoridad que tenía el gobierno británico sobre el pueblo de la India; “La marcha sobre Washington por los derechos civiles”, promovida por Martin Luther King, permitió entre otras cosas que para el año 1965 a los afroamericanos se les otorgara el derecho al voto; “Las Marchas del Lunes” fueron una serie de manifestaciones pacíficas de 1989 en Alemania que terminaron con la caída del muro de Berlín. Estos son algunos acontecimientos que nos permiten comprender que desde el camino de la paz se pueden alcanzar importantes logros, porque efectivamente es un camino que conduce a la evolución de nuestra condición humana y al desarrollo de las naciones.

La invitación es para que este próximo 21 de noviembre salgamos a las calles, alcemos nuestra voz de protesta y le exijamos al gobierno lo que es justo para el pueblo. Pero también tenemos la obligación de respetar la vida y la integridad del prójimo, de nuestros hogares, del transporte público, del comercio. Ya lo dijo el premio Nobel de literatura Albert Camus: “La paz es la única batalla que vale la pena librar”.

¡Nos vemos en la marcha!

Diseño y desarrollo web por Micoworker
© 2020 All reserved rights.