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Luis H. no cumplirá promesa de entregar primera fase del Acueducto Alterno

Ibagué
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Tres años y tres meses tardó el alcalde Luis H. Rodríguez para encontrar una fórmula que resolvería el conflicto que enfrenta el IBAL y el consorcio Acualterno, por el cuestionado contrato que adjudicó el exalcalde Jesús María Botero para las obras que conectarían la bocatoma del acueducto alterno de Coello Cocora con el sur de la ciudad.

La administración optó, apenas faltando nueve meses para terminar el periodo de gobierno, por ‘lavarse las manos’ y entregarle a un tribunal de arbitramento la responsabilidad de definir si el IBAL le entrega los casi $12 mil millones de pesos que reclama el contratista para ejecutar el proyecto.

El secretario General del IBAL, Ricardo Arroyo, explicó que antes de 20 días presentarán el caso de Acualterno ante el tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio. El anuncio lo hizo durante un debate de control político citado por el concejal Camilo Delgado.

No queremos improvisar, no queremos salir bajo ninguna circunstancia a conseguir unos dineros, que nos los autoricen, y el Tribunal de Arbitramento no se haya manifestado”, sostuvo Arroyo.

El alcalde Rodríguez, en una entrevista concedida al diario El Nuevo Día, el 20 de abril del año 2014, aseguró que esperaba que terminar la primera fase del acueducto alterno antes de concluir su mandato. (Ver publicación)

La historia del peligroso contrato

Recordemos que el contrato se lo adjudicaron al consorcio Acualterno, el 8 de noviembre de 2011, tenía un plazo de ejecución de 18 meses y costaba $6 mil 296 millones. Pero después, el contratista consideró que el proyecto valía $18 mil 289 millones.

El exorbitante incremento del 290% (Ver hallazgos de la Contraloría) del valor del contrato lo originó una creativa manera de contratar en el IBAL, durante el gobierno de ‘Chucho’ Botero. Resulta que los responsables de la estructuración del proceso dejaron unos asteriscos para que el contratista hiciera unos estudios que terminaron por reestructurar el proyecto final.

El alcalde Luis H. Rodríguez, como presidente de la junta directiva del IBAL, intentó conciliar y adicionarle recursos a Acualterno pero los organismos de control se lo impidieron. Pretendió, por ejemplo, usar cerca de $11 mil millones que tenía del empréstito aprobado por el Concejo de Ibagué en el año 2012, destinados para otros fines, pero la Procuraduría lo frenó. (Ver Advertencia de la Procuraduría sobre adición a Acualterno)  

El consorcio Acualterno es representado por el abogado Orlando Arciniegas, asesor y amigo personal de Luis H. Rodríguez. No obstante, el mandatario local ha sostenido que su relación personal con Arciniegas no tiene ninguna incidencia en las decisiones que toma frente a este contratista.    

De esta forma, el polémico abogado Orlando Arciniegas es simultáneamente el ‘hombre fuerte’ en la contratación de las obras de los Juegos Deportivos Nacionales, que cuestan $111 mil millones, y el representante legal de un consorcio que terminará en un pleito millonario con el IBAL.

Arciniegas, coincidencialmente, realizó un diplomado en Arbitraje en la Cámara de Comercio de Ibagué, entre los meses de agosto y noviembre de 2014. La capacitación tuvo un costo de $2 millones. 

El plan que tenían se les cayó

Un integrante del gabinete municipal le contó a ELOLFATO.COM, hace casi dos meses, que la administración tenía un arriesgado plan para trasladarle los cerca de $11 mil millones del empréstito al polémico contrato de Acualterno.

La idea era la siguiente. La Alcaldía le entregaría el dinero a la Secretaría de Desarrollo Rural para que esta dependencia hiciera un convenio con el IBAL. El objeto del mismo era, supuestamente, invertir en acueductos rurales. Así quedara ‘legalizada’ la operación, pero al parecer se dieron cuenta de los riesgos disciplinarios que tendría esta jugada.   

“Es una vergüenza ante el país”

 El concejal Pedro Mora dijo que definitivamente “este contrato queda liquidado por este gobierno. Esta es ciudad la única capital que no es capaz de hacer un proyecto de esta naturaleza”.

Y citó el ejemplo de Manizales, que sí pudo hacer un proyecto de acueducto complementario en un año. “Aquí llevamos diez años y no hemos sido capaces, eso es vergonzoso ante el país”, añadió Mora.

“Estamos ad portas de un litigio de gran escala”

El concejal Camilo Delgado, citante al debate de control político, celebró la decisión del IBAL de buscar la liquidación de este peligro contrato que podría significarle enormes problemas financieros a la empresa de acueducto, pero lamentó que la decisión se tomara después de tres años.

Delgado exigió resultados de los organismos de control porque no puede ser posible que no haya ningún responsable, fiscal y disciplinariamente,  de un “elefante blanco” que ya cumple más de 20 años. (Ver Así se encuentra el Acueducto Alterno)


Además, afirmó que no entiende cómo siguieron adelante con este proyecto cuando Cortolima, en el año 2007, advirtió que este acueducto estaba en una zona de alto riesgo geológico.

Recogerán los tubos

Ante este nuevo escenario, el IBAL dejará de pagar arriendo en este predio donde están los cerca de 700 tubos que compraron para la conexión de la bocatoma de Coello Cocora. La empresa anunció que trasladará las gigantescas estructuras a un lote del IBAL.

“Por su proporción tenemos que ver en qué lote podemos ubicarlos, pero también hay que ver la seguridad de los mismos. Eso tiene un potencial riesgo”, afirmó Arroyo.

El traslado de cada tubo costaría más de $100 millones, aunque el funcionario no supo dar una cifra exacta. El IBAL paga más de siete millones de arriendo por estos lotes.   

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