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Basilio Alexander Vicens Murillo

Los viajes y la pandemia… un necesario respiro e impulso para el reinicio

No hay duda de que los viajes, el hacer turismo va a cambiar y que no será lo mismo después de semanas ya casi meses de aislamiento global; un aislamiento que ha generado un nuevo tipo de consumidor y por ende un nuevo tipo de viajero o turista, al fin y al cabo se necesita más de 28 días seguidos (según expertos psicólogos) para cambiar un hábito o una costumbre… ¿y cuánto tiempo llevamos?

La gran pregunta es: ¿cómo se verá al otro lado del mundo, de mi país, de mi departamento de mi municipio? Creo que hay una delgada línea entre la esperanza y la dura realidad. Creo que también hay una diferencia entre lo que me gustaría ver y lo que en realidad podría ser posible, pero lo cierto es que el mundo hoy en día tiene la posibilidad en reiniciar todo y el turismo como una actividad económica de impacto transversal ambiental, social y cultural no es la excepción.

De esto se trata esta columna. Se trata de usted, yo y cada viajero en el mundo y la comunidad teniendo la oportunidad de repensar, reiniciar y rejuvenecer la idea de lo que debería ser y podría ser el viaje. Se trata del potencial de que el viaje sea lo que queremos que sea de él. Me encanta viajar. También es mi negocio y profesión, pero más allá de mis propias preocupaciones financieras, creo que viajar es importante. Viajar es un privilegio, pero también es un tipo de libertad.

Un enfoque más consciente del turismo será implementado a medida que las personas ven cómo ha florecido la naturaleza bajo limitaciones de viaje; dentro de lo malo que nos trajo la pandemia, esto es algo muy bueno y por lo tanto en este momento el turismo es un negocio muy prometedor porque todos empezamos de cero: desde las grandes cadenas hoteleras, mayoristas de turismo, micro, pequeñas y medianas empresas de turismo y los destinos turísticos internacionales, nacionales; esta crisis nos puso a parar e iniciar de nuevo en un punto cero.

El coronavirus y el posterior bloqueo están dando ciudades, sitios patrimoniales y parques nacionales en la oportunidad de considerar y reflexionar sobre cómo se vuelven a abrir. Los que hace mucho tiempo sufrían del turismo excesivo, ahora puede analizar formas alternativas de dar la bienvenida a los turistas sin dañar la cultura y el medio ambiente que desean proteger. Algo que el gobierno nacional a través de PROCOLOMBIA, FONTUR y el Viceministerio de Turismo ya han propuesta y planteado, acorde a la nueva realidad mundial para el sector, visión que afortunadamente la Gobernación del Tolima ha acogido y ha venido liderando en el departamento con el acompañamiento de los departamentos que forman parte de la RAP-E, con acciones iniciales que deben fortalecerse bajo una serie de principios como lo son:

  • El turismo sostenible necesita convertirse en turismo comunitario

A diferencia del turismo sostenible que se centra exclusivamente en la salud de un destino, considero que el turismo comunitario se extiende mucho más allá de los destinos que visitan los viajeros. Incluye a los empleados, proveedores, socios de agencias, propietarios de pequeñas empresas, microempresas, clientes, seguidores sociales, los residentes, viajeros de una empresa y con el ejemplo que menciona de la RAP-E incluir acciones coordinadas a nivel regional.

  • Viaja mejor, no menos

Viajar mejor implica comprar y promover lo local…que esa derrama económica que genera el visitante, se quede en el territorio, en el “bolsillo” de las personas que hacen que las experiencias de viaje sean realmente auténticas. 

  • La hora de los destinos emergentes

El estar tanto tiempo en confinamiento, ha generado una “demanda cautiva” que sugiere con las obvias medidas de bioseguridad y flexibilización de requisitos de desplazamiento, exista una demanda no solo de los destinos que dejamos de ir en las temporadas de vacaciones que pasaron durante la cuarentena, sino que destinos nuevos o emergentes, estarán en el “radar” de los futuros viajeros; y ante esta realidad el Tolima e Ibagué tienen una gran oportunidad dado que la tendencia inicial serán vacaciones de tiempo cortas, con distancias no muy largas y con experiencias de ocio y recreación en ambientes de naturaleza y campo, escenarios así son los que abundan en el Tolima… por ello se requiere ahora sumar sinergias y planes con apoyo del sector público y mucha, pero mucha voluntad de emprendimiento para poner esta oferta de la región en valor.

Ante esta realidad, el sector de viajes y turismo probablemente represente el sector económico donde están todas las posibilidades de crecimiento e innovación para un verdadero desarrollo sostenible transversal para las comunidades, donde de seguro empezaremos a ver un turista postcovid que planea sus viajes buscando una oferta centrada en POR QUÉ viajar a un destino y no EN LUGAR de a dónde viajar.