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Anny De Trujillo

Columnista ElOlfato.com

Los momentos que oxigenan la relación

Carlos e Isabel van a cumplir 36 años de casados, tienen tres hijos entre los 26 y 34 años, son un matrimonio y una familia como muchas que luchan por vivir bien y tener una buena calidad de vida.

Dentro de su proyecto familiar, tienen presente luchar por sus ideales, sueños y metas, principalmente por mantener una unión familiar a través de la comunicación y actividades diversas, tales como: reuniones familiares que abarcan la celebración de cumpleaños, grados, Navidad, día de la madre, del padre, viajes, etc. Muchos de estos planes organizados con anticipación por los horarios y fechas de las vacaciones de cada uno y hasta el presupuesto personal y familiar.

En una familia como esta, donde hay tanta diversidad de pensamientos, formas de ser, criterios y profesiones, es normal que se presenten discusiones, las cuales los lleva  a aprender los unos de los otros, a respetar el sentir y el pensar del otro. De igual manera también reconocer que en algún momento se han equivocado y hasta han ofendido, dejándoles como enseñanza, el saber dialogar y a disculparse por lo sucedido.

Dentro de la dinámica de esta familia hay una situación muy interesante y atractiva, sirviendo como modelo para los hijos y es que sus padres como pareja desde que se casaron han tenido siempre muy claro la importancia de fortalecer y alimentar su amor a través de  tiempos y espacios que sacan para ellos solos mediante diferentes modalidades: viajes, salidas a cenar, idas a cine, salir a caminar/ciclovía, u organizando la casa los fines de semana para vivir una noche romántica con una copa de su agrado acompañada de unos buenos pasabocas. También, solo salir a tomarse un café y así poder conversar a solas de los dos, de la familia y de los hijos.

Los espacios a solas de la pareja oxigenan la relación. Son tan necesarios como decir que se deben tomar una medicina; los hijos no deben ser un impedimento para que la pareja salga, estos aunque se amen mucho, roban tiempo de papá y mamá como esposos.

Es precisamente el amor de los esposos lo que alimenta la vida afectiva de los hijos, esto se convierte en un seguro para el amor.

El matrimonio o la pareja llegan renovados después de salir o alcanzar el propósito del viaje a solas, ganan en todos los sentidos, llegan cargados de amor y felicidad para inyectárselo a los hijos y así poder continuar la lucha de cada día como esposos y padres.

Sé que desprenderse de los hijos pequeños no es fácil y duele, pues suelo escuchar en mis consultas a muchos matrimonios que son sinceros y hasta lloran diciendo que no se sienten capaces de dejar a sus hijos con nadie, inclusive ni con los abuelos; opinión muy respetable pero también de pensar y revaluar.

Existen muchos recursos para lograr dejar a los hijos con personas responsables, familiares, abuelos, enfermeras supervisadas por la familia, niñeras o sala-cunas especialistas en cuidados de niños de la primera infancia; eso sí, nunca solos con personas no recomendadas.

Mi invitación como experta en familia es para que muchas parejas como Carlos e Isabel luchen y defiendan sus espacios trayendo como ventaja en la relación:

  • Fortalecer el amor.
  • Conocerse y tratarse más.
  • Despertar nuevamente el romanticismo.
  • Hablar solo de los dos, (planes, proyectos, futuro).
  • Entender los lenguajes del amor de cada uno.
  • Mejorar la comunicación.
  • Revivir el deseo sexual.
  • Recordar viejos tiempos: el noviazgo que los enamoró.
  • Recuerden sacar citas amorosas que ayuden a prevenir el divorcio.

Todo lo que se gaste para bien del matrimonio y la familia, no es un gasto es una inversión.