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Los juegos del hambre

No crea el lector que voy a hacer referencia a la obra literaria de Suzanne Collins o a sus adaptaciones cinematográficas enmarcadas en una época post-apocalíptica. Y aunque sería posible encontrar diversas y curiosas coincidencias entre la ficción de estas películas y la realidad ibaguereña, empezando por sus calles de apariencia post-apocalíptica, quiero insistir nuevamente en diversos aspectos relacionados con los cada vez más enredados Juegos Deportivos Nacionales.
 
Y antes que el alcalde haga una pausa en sus actividades lúdicas para señalar en referencia a estas líneas que un reducido grupo de ciudadanos resentidos y que a su sentir “odian a Ibagué” le han declarado la guerra a su administración y a los Juegos Nacionales, lo que en su pintoresca lógica explicaría su vertiginosa caída en las encuestas, debo decir que son argumentos que expongo para invitar al debate, a la controversia, al sano cuestionamiento, y que se enmarcan en el soberano ejercicio de la libre expresión que me concede la Constitución Política.
 
Hagamos algo de memoria. En Octubre de 2012 el entonces Senador de la República Juan Mario Laserna Jaramillo sugirió en varios medios locales que para garantizar la efectividad y transparencia en la ejecución de los recursos gestionados ante el gobierno nacional para el acueducto complementario, los mismos los debería ejecutar FONADE. A pesar del respaldo que en muchos sectores tuvo esta sana iniciativa, a Laserna le llovieron rayos y centellas por parte de la administración municipal de Ibagué y su nutrido comité de aplausos, quienes se mostraron indignados por dudar de la eficiencia y transparencia de la “Seguridad Humana”.
 
Hoy, dos años después, la historia parece darle la razón al ex senador, pues a la fecha no se ha ejecutado un solo centavo de los más de $50.000 millones gestionados por Laserna Jaramillo y por quien escribe esta columna, y anunciados por el Presidente Santos el 23 de Julio de 2012, lo que contrasta con los numerosos y muy frecuentes cuestionamientos sobre el proceder de la administración municipal.
 
Hoy la ciudad se enfrenta a una situación algo parecida, pues como en anteriores oportunidades lo he sugerido, hay muchas piezas que no encajan en este confuso rompecabezas de los Juegos Nacionales.

La primera y más grande mentira que se le sigue diciendo a Ibagué es que estos juegos fueron gestionados por el Alcalde Luis H. Rodríguez. Injusta y temeraria observación, pues doy fe que desde el primer día de su administración el Gobernador Luis Carlos Delgado Peñón se dio la “pela” y logró que al Tolima le fueran concedidas estas justas nacionales. Pero las aparentes falacias van más allá de pretender ganar indulgencias con méritos ajenos, pues aquí lo sustantivo gira en torno a los recursos y los tiempos.

En cuanto a los recursos recordemos, una vez más, los numeritos que tanto incomodan a la administración: unos diseños que costaron $11.499.520.800 (contrato de Consultoría 237 del 25 de Noviembre de 2013 entre el Imdri y Typsa). Este valor, según voceros de la administración, equivalía al 4% del valor de las obras a construir.

Sin embargo, las cifras entregadas a la opinión pública por parte de la alcaldía indican que los escenarios para los juegos, con obras de urbanismo incluidas, cuestan $184.900 millones, lo que nos lleva a la conclusión de que esos diseños debieron costar $7.396 millones ($184.900 x 4% = $7.396).

Ahora bien, si tomamos solamente el valor de los escenarios deportivos, es decir sin las arandelas de las obras de urbanismo, estos diseños debieron costar $3.788 millones ($94.700 x 4% = $3.788), recordando de paso que el empréstito con que se financiaron estos diseños decía taxativamente que eran para diseño y construcción de escenarios deportivos (Acuerdo Municipal No. 006 del 5 de Junio del 2012) y no para diseñar obras de urbanismo; sigamos profundizando en las cifras.

Al analizar el documento CONPES de los Juegos Nacionales, allí encontramos que los escenarios relacionados y que ya cuentan con financiación por parte del Gobierno Nacional y la Gobernación del Tolima valen $94.700 millones, luego no se entiende por qué se diseñaron escenarios y obras de urbanismo por la exorbitante cifra de $194.900 millones. Me pregunto ahora: ¿de dónde van a salir los $90.200 millones para cubrir la diferencia? ($194.900 - $94.700 = $90.200).
 
La respuesta la tienen los concejales que recientemente aprobaron un cupo de endeudamiento para seguirle metiendo plata a este barril sin fondo llamado Juegos Nacionales. Pero aun así, y considerando las reciente aprobación de nuevos empréstitos, traslados presupuestales y vigencias futuras por un total de $42.000 millones, todavía falta mucho para completar el aparente descache de $90.200 millones.

Aquí, apreciado lector, podría configurarse un detrimento patrimonial pues la administración pagó a Typsa casi $11.500 millones por unos diseños que se quedarán parcialmente en los anaqueles pues no hay con que pagar por todo lo diseñado. ¿Quién responde?; ¿No es hora que de oficio se inicien investigaciones fiscales, penales y disciplinarias por este tema?
 
El otro asunto relevante son los tiempos. Hace algunos días el diario “El Nuevo Día” puso sobre la mesa un asunto que la administración ha minimizado pero que puede enredar aún más este espinoso asunto de los Juegos Nacionales. En efecto, existe según dicho medio una sentencia del Tribunal Administrativo del Tolima donde le ordenan a la administración arreglar el velódromo ubicado en el Parque Deportivo.
 
Sin embargo, los estudios hechos por Typsa suponen la demolición de tal escenario, lo cual no va a ser posible en virtud de la mencionada sentencia y que llevaría entonces a ajustes adicionales en los diseños, lo que implicaría tiempos y costos adicionales. En segundo lugar, a la fecha no se han celebrado los convenios con Coldeportes y obviamente hasta que esto no se haga y hasta que no se tengan en las cuentas bancarias de dichos convenios los recursos de la nación, no se podrá hacer la licitación para la construcción de los escenarios.
 
Considere el lector que entre firmas, legalización y giro de los recursos se vaya todo el mes de Octubre, y que el proceso pre-contractual y contractual de la construcción de los escenarios tome, si no hay contratiempos, cerca de 4 meses. Así las cosas y en el mejor de los casos, las obras no arrancarían sino hasta Febrero del 2015. Si los Juegos Nacionales deben adelantarse en Noviembre de 2015, ¿creen ustedes que en 9 meses, es decir de febrero a octubre de 2015, la administración alcanzará a tener listos los escenarios? Yo franca y respetuosamente no lo creo.
 
Al respecto voy a permitirme re-encauchar la propuesta de Juan Mario Laserna, para sugerir que las obras de los Juegos Nacionales las contrate FONADE o FINDETER, pues creo mucho más en la eficiencia y en la transparencia de entidades nacionales.
 
Ciertamente temas como las cuestionadas contrataciones de Typsa, de Presea, los recientes escándalos en el Imdri, la inexplicable ausencia de una interventoría a los diseños de los Juegos Nacionales o todo lo que se ha evidenciado en referencia al controvertido asunto de las fotomultas, han minado la credibilidad y la confianza en la administración de la “Seguridad Humana”, la cual a la luz de las encuestas es percibida como poco transparente en sus actividades por la mayoría de los Ibaguereños.
 
Seguramente lloverán rayos, centellas, improperios, descalificaciones y amenazas de demandas como consecuencia de estos apuntes, pero mal haríamos muchos en callar sobre los temas que tanto interesan a la ciudad. Mi percepción es que el interés de la “Seguridad Humana” por los Juegos Nacionales no gira en torno a lo deportivo sino a lo contractual…. Ojalá me equivoque.
 
PD: Sabrosos han resultado los debates en el congreso en los últimos días, cuyo más reciente episodio es el reto lanzado por el Senador Jimmy Chamorro al Senador Uribe Vélez de someterse mutuamente al polígrafo. Si usáramos esta lógica, ¿estaría el Alcalde de Ibagué dispuesto a someterse a una prueba de esta naturaleza? El lector tiene la palabra….

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