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Lo mejor está por venir

Después de tantos días de encierro, aunque formalmente se llama “aislamiento preventivo”, he tenido ocasión de retomar muchas lecturas pendientes y de dedicar más tiempo a pensar, algo que requiere mucho esfuerzo y genera lo que aquí llamaremos “angustia creadora”. Es decir, una sensación de desesperanza que nos obliga a buscar alternativas, a reinventarnos, a sugerir nuevos caminos. 

Ahora, por ejemplo, estamos viendo datos y más datos sobre el avance del coronavirus. Eso me llevó a retomar la lectura del fantástico libro de Daniel Levitin sobre las mentiras y la estadística (A Field Guide to Lies and Statistics). Hoy no sabemos cuál es la tasa aproximada de mortalidad del COVID-19, pero algunos confunden y pretenden obtener un % del total de casos comprobados, olvidando que las pruebas siguen siendo insuficientes y no sabemos cuántos tengan o hayan tenido el virus. Un punto de partida clave es retomar la formación en estadística de las nuevas generaciones y resaltar su importancia para el “Machine Learning” y la “Inteligencia artificial”. Podríamos tener claridad sobre cosechas, mercados internacionales, posibles disrupciones, entre otras, y así optimizar la utilidad y promover la inversión. 

También se habla mucho de lo que tiene que hacer el gobierno para “dar una mano” a los más vulnerables. Eso me motivó a re-leer el libro de Martín krauze La economía explicada a mis hijos, un maravilloso recorrido por la literatura universal y los ejemplos que aporta para entender mejor los procesos o fenómenos económicos (llámenlos como les venga en gana). A veces siento que muchos tolimenses podrían ir a “Jauja”, aquel lugar donde todo está dado y no hay que esforzarse, que terminó por espantar a Juanito y hacerlo despertarse temprano para hacer sus deberes con tal de nunca volver (el cuento se llama “Volver de Jauja”).

¿Cuántos no sueñan con poder despertar tarde, comer lo que quieran, beber hasta saciarse y nunca tener que ocuparse de nada diferente a “vivir” la vida? Pues eso conduce al fracaso de la sociedad. Es mejor formar desde la primera infancia en la importancia de trabajar para lograr lo que queremos. Hoy, desde el jardín infantil ya nos dicen que tenemos derecho a todo y deber a nada. Llegó el momento de aceptar que nuestro actual modelo de asistencia “social” desde el estado fracasó y que corresponde promover un sector privado sólido, con garantías y dispuesto a competir con nuevos entrantes. Hay que dejar atrás a los que solo quieren monopolizar todo e impiden que los emprendimientos surjan, incluidos los nuevos movimientos políticos. A lo mejor VOX en España los espanta por su coherencia (más allá de sus posturas). 

Tuve ocasión de leer una de las mejores guías para cualquier estudiante de economía, escrita por Paul Heyne. Si algo aburre a muchos son las matemáticas, pero son fundamentales. Tenemos que invertir en mejores profesores de matemáticas y en buenos filósofos. Aprovechemos lo que nos queda del conservatorio del Tolima, antes de que también lo dejen morir, y complementemos esa formación musical con lecturas de filosofía y buenos ejercicios para la formación en matemáticas. Digan lo que digan, pueden ser los tres pilares para ser un departamento realmente innovador y competitivo. 

El COVID-19 nos presenta, de nuevo, dos caminos: el estado paternalista cooptado por el clientelismo o un nuevo modelo que premie el emprendimiento, el esfuerzo y la iniciativa privada. Si tomamos el segundo, lo mejor está por venir. Que la angustia que hoy sentimos sea creadora y nos mueva a alejarnos del estado y sus “ayudas”. Que nos mueva, en últimas, hacia la libertad. 

 

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