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Las palomas del parque Murillo Toro no son tan inofensivas: cuidado con las enfermedades

Alimentar las palomas puede ser responsable de la sobrepoblación de estas aves, situación que ha empezado a generar alertas debido a las diferentes enfermedades que pueden ser transmitidas.
Ibagué
Autor: Redacción Ibagué
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Redacción Ibagué

Uno de los planes habituales de las personas que visitan el centro de la ciudad es alimentar las palomas que sobrevuelan en gran número por los sectores de la plaza Murillo Toro, la Catedral y la Plaza Bolívar. Este plan, aparentemente inofensivo, puede ser el responsable de la sobrepoblación de estas aves, situación que ha empezado a generar alertas debido a las diferentes enfermedades que pueden ser transmitidas.

La proliferación en zonas urbanas también depende de la disponibilidad de hábitat y lugares para anidar, condiciones que se cumplen en el centro de la ciudad y que han facilitado su sobrepoblación. Las fachadas de los edificios están siendo aprovechadas por estos animales para hacer sus nidos.

Las palomas pueden transmitir múltiples enfermedades infecciosas. Sus plumas, su excremento, entre otros agentes de estas aves, transmiten hongos, bacterias y parásitos mediante el contacto directo y la inhalación en forma de polvo microscópico.

Respecto a este tema, el médico veterinario Robinson Lasso explica que “hay registros de otras partes del mundo donde enfermedades como la Psitacosis, que es causada por una Clamidia, puede producir enfermedades respiratorias como el asma. En ese sentido, la materia fecal, los ácaros y bacterias pueden estar en el ambiente, pues al aletear ellas pueden levantar y propagar todo este tipo de cosas”.

Sobre los medios en que estas enfermedades pueden propagarse, Lasso aclara que “el solo hecho de respirar el aire alrededor, las palomas al tomar vuelo obviamente sus alas causan una agitación del aire y propagar estas partículas que dan la posibilidad de respirar y contagiarse de un hongo o una bacteria como la clamidia, o básicamente crear una alergia”.

Otra preocupación tiene que ver con los brotes de viruela aviar presentados en algunas palomas de la plaza Murillo Toro, enfermedad que, aunque no se transmite a las personas, si se propaga a otras especies de corral como gallinas, pollos y patos.

“Recientemente hicimos un estudio a las aves del sector del Centenario y encontramos 65 especies diferentes de aves que pueden ser susceptibles a que se les transmita esta enfermedad de la viruela aviar, además de las poblaciones de aves de corral como son las gallinas, los pollos y los patos que puede ser perjudicial para el tema económico”, acotó Lasso.

Control de sobrepoblación

La utilización de maíz anticonceptivo para que las palomas no ovulen y para desparasitar tanto a machos como hembras, es una de las posibilidades con las que podría enfrentarse esta situación.

Sin embargo, advierte Lasso, la manera más sencilla es reducir la cantidad de alimento que se les está suministrando, medida que ya ha sido implementada por la Alcaldía de Bogotá para frenar el número de palomas, que en la Plaza de Bolívar puede superar los 3.400.

“Otra actividad que hay que hacer es la destrucción de nidos con huevos sobre las fachadas, para que no aumente la población y al disminuir la cantidad de alimento ofertado, disminuye también la cantidad de animales. La idea no es acabarlas sino hacer un manejo humanitario, porque hay personas que quieren mucho estos animalitos y es la vida que hay que proteger en este caso, pero son medidas que hay que hacer y por eso hay que pedirle a la ciudadanía que no las alimente”, concluyó.

“Espacio público debe censar a los vendedores ambulantes de la zona, especialmente los vendedores de maíz y pan. Está por analizarse un cambio en la actividad económica que puedan tener estos vendedores ambulantes a fin de no afectar sus ingresos”, subrayó.

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