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"Las mujeres no queremos seguir pariendo hijos para la guerra": habitante de Planadas

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Las víctimas del conflicto armado en Colombia son, en su mayoría, las madres, hijas, esposas y hermanas de los miles de combatientes que han dado sus vidas en las selvas del país. Desde hace 52 años, muchas de las mujeres colombianas han tenido que soportar la incertidumbre de no saber si sus hijos han logrado sobrevivir a las inclemencias de la guerra.

El municipio de Planadas ha sido uno de los lugares del país donde la guerra con las Farc se ha perpetuado por más tiempo. Casi tres generaciones de planadunos han tenido que aprender a vivir con el miedo a las balas y a ser reclutados por las fuerzas del Estado o, la mayoría de las veces, por la insurgencia. 

Leonoricel Villamil Toro nació en Bogotá pero ha vivido toda su vida en el corregimiento de Gaitania, el sitio que el país sigue recordando por ser el lugar donde nacieron las Farc hace 52 años. Como todos en ese Municipio, también ha sido víctima de la guerra, y por eso considera que las mujeres en Colombia deben dejar de parir hijos para alimentar una guerra sangrienta.

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Desde hace algún tiempo, la señora Leonoricel ha luchado porque se reconozcan los derechos de las mujeres de Planadas, quienes por muchos años han tenido que ver cómo sus hijos y esposos se han internado en la selva, fusil en mano, ante la falta de oportunidades y el histórico abandono del Estado. (Ver: Paramilitares estarían promoviendo el No y amenazando a los habitantes de Planadas)

"Las mujeres somos las que parimos hijos, y nosotras no queremos seguir pariendo hijos para la guerra, no queremos vivir más injusticias por parte de las Farc o quien sea, porque las únicas que sufrimos dolor para tener un hijo somos las madres. Aquí la mayoría ha puesto su cuota de sangre y somos víctimas en este conflicto", dice.

Hace exactamente un año, la señora Leonoricel tuvo que padecer la muerte de su hijo, quien fue asesinado junto a otras dos personas por grupos ilegales aún sin identificar, justo cuando se dirigían hacia el municipio de Coyaima. 

gaitaniatolima

Sin embargo, ello no ha sido impedimento para llevar su consigna en defensa de las mujeres por todos los alrededores de Planadas. Por eso, con la ayuda de su puesto como concejala del Municipio, la señora Leonoricel ha emprendido una labor pedagógica en favor de la paz, la verdad y la vida. (Ver: “Darle un No al plebiscito es decir que estamos contentos con la guerra”: empresario de Planadas)

"Yo le pido a mi Dios y a todas las mujeres que se pongan en los zapatos de los que hemos vivido el abandono. Tenemos un consejo de mujeres por la paz, porque hemos decidido que no queremos más muertos, ni ver más madres sufriendo la pérdida de un hijo. Yo lo estoy viviendo ahora, y no quiero que otra madre sufra y pase por este dolor tan grande que estoy pasando yo", afirma.

Las mujeres de la paz

A pesar de que Leonoricet ha sufrido la guerra colombiana toda su vida, hoy se constituye como una gestora del perdón y la reconciliación. En compañía de otras madres planadunas, el Consejo de Mujeres por la Paz busca ayudar a las víctimas del Municipio que siguen reclamando una verdad. 

"Yo soy constructora de paz, porque yo me pongo en los zapatos de todos y sé el sufrimiento de cada mamá, de cada mujer: anochecen cansadas, madrugan, esperan, soportan, lloran, por no tener a sus hijos. Ahora, con este proceso de paz, las madres del campo están esperando a que sus hijos lleguen. En la vereda San Miguel están esperando ver a sus hijos o saber dónde están", asegura.

Por varias décadas, los niños de Planadas cambiaron los libros y lápices por los fusiles y las botas. Por mucho tiempo, las Farc engrosaron sus filas con jóvenes planadunos que nunca más regresaron a sus hogares, y de quienes no se ha tenido ninguna noticia desde hace meses o años.

"Muchos niños entraron a la guerrilla porque aquí no hay oportunidades. Hay madres que están esperando a sus hijos, porque no saben si están vivos o muertos. La mayoría aquí somos víctimas y estamos diciendo que queremos la paz, pero también justicia social, inversión, salud y educación", concluye Leonoricel.