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La verdad detrás del No

Para ningún colombiano ha sido fácil digerir lo que ha pasado en las últimas dos semanas en el país. Cuando todos pensábamos que el Sí era invencible, se impuso el No por un estrecho margen. Nadie lo podía creer. Ni siquiera los promotores del No estaban preparados para asumir esa responsabilidad.

El país no entendió que esto no era una batalla entre Santos y Uribe, que esta no era una votación para favorecer a unos políticos, sino una oportunidad para cambiar el rumbo del país. Aquí no hubo ganadores. Es sencillo, si no se acaba la guerra, perdemos todos.

Lo que hemos visto después de la consulta, ha sido una manipulación para favorecer los intereses políticos de un pequeño grupo de personas que asumió la vocería para una renegociación con las Farc. Primero rechazaron reunirse con todas las fuerzas políticas. Después aceptaron reunirse con el Presidente para exponer sus reparos al acuerdo, pero no propusieron nada en concreto. Desde entonces han sido dilaciones para llegar a un acuerdo con los delegados del Gobierno y poder renegociar con la guerrilla.

Cito textualmente declaraciones del entonces presidente de la RepúblicaÁlvaro Uribe Vélez, en las que hace propuestas para dialogar con la guerrilla. Curiosamente esos puntos son los que hoy critica en el actual acuerdo de paz. En 2002 propuso la participación política de la guerrilla así: “Si un acuerdo de paz exige que los guerrilleros vayan al Congreso, hay que remover ese obstáculo para el acuerdo y eso exige una reforma constitucional”.

En 2005 Uribe mostró voluntad de ceder para lograr la paz con las Farc y el ELN: “Si el problema para hacer la paz es que yo suavice el discurso, lo hago. Si lo que tengo que hacer para que hagan la paz es no decirles terroristas, no tengo inconveniente en decirles arcángeles”.

En 2006 manifestó que el país debía prepararse para la paz. “El país tiene que estar preparado si se da un proceso de paz para hacer unos cambios en el ordenamiento jurídico, que seguramente van a tener que estar insertados en el nivel constitucional” y en 2008 invitó a las Farc a dialogar brindándoles “garantías democráticas”.

Estas declaraciones demuestran la contradicción del discurso del expresidente y de sus seguidores. ¿Cómo se explica que cuando Uribe fue presidente consideró los mismos puntos que están en el Acuerdo Final de Paz al que hoy se opone? Sencillo, también quiso hacer la paz, pero no se dieron las cosas. Ahora quien considera su traidor está a punto de lograrlo y no le puede dar ese gusto.

Es un tema de ego, de intereses políticos, de ajuste de cuentas. Santos llegó a ser presidente gracias a Uribe, pero al llegar a la Casa de Nariño gobernó con agenda propia, sin darle juego al expresidente que lo llevó hasta el poder. Allá ellos. Lo que no podemos permitir es que involucren al país en sus intereses personales. No podemos ser idiotas útiles.

El juego del Centro Democrático parece ser político y electoral: engañar para ganar (así lo admitió -por error- su Gerente de campaña), ahora dilatar la renegociación, poner condiciones inamovibles para que no haya acuerdo final, no ir a renegociar, sino dejar al Gobierno con esos puntos inviables y hacer campaña con el proceso para ganar las elecciones del 2018 con la solución del Acuerdo. Ojalá no sea lo que parece y que la presión ciudadana y mundial que ya se está movilizando, se imponga a los intereses políticos. Porque la paz es de todos, no de unos pocos.

Mientras tanto, sigue corriendo el tiempo, ya iríamos en el día 11 de dejación de armas de las Farc y los del No siguen sin propuestas viables.

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