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La región necesaria

Tuve la oportunidad de asistir de manera virtual al acto de posesión del nuevo rector de la  Universidad de Ibagué el doctor Alfonso Reyes Alvarado, a quien conocí fugazmente hace unos años cuando me desempeñaba en la Universidad del Tolima como uno de los impulsores del primer convenio de movilidad que se firmó entre las dos instituciones académicas.

En su intervención, Reyes invitó a repensar la educación a través de lo que denominó “la universidad necesaria”, una apuesta que parte de entender el jaque social, cultural, político, comunicativo y humano que trajo consigo la actual pandemia. Situación que puso en evidencia las limitaciones que hoy tiene la globalización, las fragilidades emocionales en las que estamos inmersos, las marcadas brechas sociales y económicas que vive nuestra sociedad, así como nuestra incapacidad como especie humana para hacerle frente de manera efectiva a los problemas estructurales de nuestra sociedad. 

Pero, fundamentalmente, la urgente transformación que el sector educativo debe asumir y la responsabilidad actual que tienen las universidades en el sentido de “ofrecer alternativas viables de formación a los jóvenes de escasos recursos económicos”, algo que se puede lograr a través de “misiones” que convoquen, articulen y estimulen “movimientos sociales”, expresa el doctor Reyes.

También se refirió acerca de nuestra incapacidad para solucionar problemas y de la tendencia natural, desde la que fuimos formados, para buscar soluciones a través del camino de la subdivisión de los mismos problemas, lo que nos ha llevado a asumirlos desde una mirada netamente disciplinar. 

Me llamaron la atención varias ideas del plan de trabajo que expuso el nuevo rector:

  • Impulsar desarrollos locales autónomos.
  • La priorización de la salud mental.
  • El fortalecimiento y el acercamiento del tejido empresarial y estatal al quehacer universitario.
  • La inmersión en los problemas sociales de la región, una transformación no solamente estructural sino holística y sistémica.
  • Una apuesta por una formación transdisciplinaria.

Pero tras estos interesantes planteamientos también surgen varias preguntas: ¿cuál sería el municipio y departamento que necesitamos  y qué deben hacer nuestros gobernantes para aportar en este sentido? Considero que parte de las respuestas a estos dos interrogantes están en interiorizarnos en varios de sus postulados, que claramente son homologables y que quizás sirvan como ejes de reflexión y discusión para lograr la región necesaria.

Creo entonces que el punto de partida es la verdadera, decidida y efectiva triangulación entre los sectores educativo, empresarial y estatal. Bajo estos tres frentes se podría pensar prospectivamente en varias direcciones: 

  • La generación de acuerdos de cooperación, medibles, rentables y con un impacto social. 
  • La capacidad de diálogo multidireccional, donde no solamente se trabaje con los otros, sino que se decida con y para los otros. 
  • La creación de unidades estratégicas de inversión que surjan no solamente de nuestras fortalezas vocacionales como región, sino de los actuales proyectos que se lideran nacionalmente y las oportunidades de mercados que han emergido.  
  • Un fortalecimiento social trazado por el acompañamiento real al tejido empresarial y el liderazgo del sector educativo. 
  • Una transformación digital que no pierda de vista el carácter humano.  

Son muchos los retos que hoy tenemos como sociedad y como ciudadanos. En todo caso, si no asumimos verdaderos y decididos cambios podemos en un corto tiempo afirmar que la verdadera pandemia no era la COVID-19 sino que éramos nosotros mismos.

Nota: Aplaudo las importantes noticias económico-académicas de las universidades de la región: la Universidad de Ibagué es una de las instituciones que hacen parte del programa ¡Vamos pa'lante! que lidera la Universidad de los Andes y cuya premisa es ‘Que la educación no se detenga’. Para esto ofrecerán al menos 500 becas por semestre a estudiantes de bajos recursos. La Universidad el Tolima desarrolla su programa ‘Matricula Cero’ que beneficiará a más de 13 mil estudiantes de las modalidades presencial y a distancia. 

En hora buena todas las estrategias que permitan reducir la actual tasa de deserción estudiantil que, según la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún), para el segundo semestre de este año estaría entre el 23 y el 25%, y para 2021 podría mantenerse en el 20%.

 

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